Los países desarrollados se ven abocados, uno tras otro, a nacionalizar parcialmente la banca como única opción para inyectarle capital y evitar con ello que corte de tajo los créditos y provoque una recesión profunda.
Ayer Francia indicó que es "muy probable" que los países europeos pongan dinero sobre la mesa para rellenar las arcas de los bancos, un tema que sin duda se tratará en la cumbre extraordinaria de jefes de estado de la zona euro, que tendrá lugar hoy en París.
Reino Unido y Estados Unidos ya han anunciado oficialmente la compra de acciones de entidades financieras, mientras que otros países han tomado medidas de apoyo a los bancos que, en la práctica, son nacionalizaciones parciales encubiertas, dijo a Efe Luis Marques, profesor de economía de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS, por su sigla en inglés).
Tras una semana de pesadilla en las bolsas se ha formado un consenso internacional a favor de la nacionalización parcial abierta a gran escala, que sólo ocurrió durante la Gran Depresión.
El Grupo de los Siete (G7) dio su apoyo expreso a la medida el viernes y también la respalda el Fondo Monetario Internacional (FMI), el otrora adalid de la globalización financiera y el libre mercado.
"En este momento no hay otra opción excepto la nacionalización parcial de los bancos. Es algo radical, pero a menos que se haga habrá muchos problemas", dijo Nouriel Roubini, profesor de economía de la Universidad de Nueva York.
Se trata, según los expertos, de la única forma de garantizar que los bancos mantienen los préstamos a los consumidores que quieren adquirir un automóvil o las empresas que necesitan dinero a corto plazo para pagar a sus empleados.
El objetivo ya no es prevenir una recesión en la mayoría de los países desarrollados, que los analistas ven como inevitable, sino una depresión.
Los gobiernos que se atrevan a comprar acciones de los bancos tendrán que mantenerlas durante años, hasta que la salud del sistema financiero esté suficientemente restablecida.