Panamá ha ganado espacio en una actividad considerada propia de los países desarrollados, como lo es la exportación de “software”, llevando a compañías locales a competir con empresas extranjeras por clientes internacionales.
Este negocio ha venido registrando mayor relevancia desde el año 2004 en la República de Panamá. Las cifras de exportaciones dan fe de que el negocio ha captado divisas para el país por más de 195 millones de dólares en los últimos nueve años, aunque los entendidos reclaman que falta más apoyo estatal para hacer de esta una actividad con un crecimiento sostenido y una de las puntas de lanza de la economía nacional.
Desde el año 2004, cuando las exportaciones en este segmento alcanzaron los 14.4 millones de dólares hasta 2011, el negocio casi se ha duplicado al alcanzar un crecimiento de 74.3%, con 25.1 millones de dólares, y se estima que en 2012 superará esta cifra, ya que al mes de septiembre sumaba 23.1 millones.
Sin embargo, las cifras no muestran un crecimiento sostenido (ver gráfica Exportación de “software”), aunque más empresas incursionan en la actividad, siendo Arango Software International (ASI) una de las pioneras desde 1989, cuando inició, y encontrando su nicho en el sector de la banca.
Además, hay empresas internacionales que han venido al país a operar en el mercado de exportación de “software”, las cuales han hecho de la Ciudad del Saber el Silicon Valley panameño, con más de 50 empresas de tecnologías.
Roberto Melo, director de la Cámara Panameña de Tecnologías de Información y Telecomunicaciones (Capatec), dijo que la constitución de empresas especializadas en la creación de “software” representa un incremento de un 90% en los últimos cinco años.
Este logro esta fundamentado en el auge económico que tiene el país, con un crecimiento que supera el 10% y los avances tecnológicos alcanzados, y que han llevado a Panamá a ser considerado entre los países de mayor desarrollo tecnológico e innovador a nivel regional, dijo Melo.
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Las fábricas de “software” que operan en Panamá han logrado captar clientes en toda la región, como Colombia, Costa Rica, El Salvador, Honduras, Argentina, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y México, y algunas en los momentos de mayor resplandor han exportado a Asia.
Pero como todo negocio, en el desarrollo de estos emprendimientos han tenido que navegar con vientos en contra, siendo una de las grandes dificultades la carencia de mano de obra calificada en especialidades como tecnología.
El director de Capatec considera que se necesita más personal capacitado para laboral en este sector. Este punto fue consultado con la Universidad Tecnológica de Panamá, pero no se obtuvo una opinión.
Sin embargo, Melo considera que en vez de caer en lamentaciones, hay que mirar la deficiencia de forma positiva.
“Podemos decir que a pesar de que es una limitante, también es una oportunidad para la nueva generación que ingresará a las diferentes universidades del país, y recomendó que no duden en escoger carreras tecnológicas, porque el campo laboral está brindando una espiral de puestos laborales bien remunerados y con un gran futuro por delante, ya que es una especialidad de innovaciones”, detalló Melo.
Los avances tecnológicos permiten al profesional especializarse y generar mayores retornos económicos, además reciben constantes capacitaciones. Esta condición es evaluada por Melo como “una de cal y otra de arena”, debido a que las compañías que operan en el sector se ven obligadas a capacitar a su personal, pero a la vez a aumentar salarios.
Aquí surge otra tendencia propia del sector tecnológico, y es la rotación de personal producto de la feroz competencia que ha surgido en el mercado.
“La mano de obra es escasa y el empleado se queda con la mejor oferta de trabajo que recibe”, expresó Melo.
Estos factores han llevado a que el sector se convierta en un negocio multicultural, en el que participan actores de diversos países y continentes.