China no está experimentando una recesión temporal, sino más bien un "descenso", según señalaron los legisladores chinos, que se niegan a aceptar el impacto de la crisis global y de la resaca "post-olímpica" en su economía.
"La inflación nacional, los graves efectos de las nevadas, los devastadores terremotos y la debilidad de la economía global en el primer semestre del año están poniendo al país al borde de la recesión. Pero estamos mejorando", señaló ayer el vicepresidente del Comité Permanente del Legislativo, Cheng Siwei.