El sector agro es el eje para la seguridad alimentaria de Panamá, en un futuro no muy lejano.Sin embargo, el arrastre de falta de políticas serias y organizadas tienen sobre la cuerda floja la producción de alimentos de país.La disminución de siembra de hectáreas de arroz, un grano obligado en la dieta de los panameños, por falta de apoyo, es uno de los muchos ejemplos. Por otra parte, se encuentra la amenaza de los productores de dejar sus actividades debido a las importaciones que se realizan en época de cosecha.En Centroamérica y Panamá, se observa que en general hay una tendencia a incrementar las importaciones entre los años 1990 y 2000, pasando de un rango entre 12% y 30% a uno de 29% a 58%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Entre 1994 y 2001, el valor de las importaciones de alimentos significó entre un cuarto y un tercio de los ingresos por exportaciones.Panamá es el país en que esta proporción se mantuvo más alta durante el período, pues sólo en 2001 bajó de 40%.
Las organizaciones internacionales han señalado que la preocupación por la seguridad alimentaria y el hambre, se han manifestado más claramente en formulaciones de políticas nacionales de seguridad alimentaria y nutricional.Panamá no escapa de esa realidad y el Gobierno necesita maniobrar con urgencia, se necesitan políticas definidas que puedan ponerse en marcha en el momento, para obtener resultados efectivos a corto y largo plazo en el sector.