Los puestos de trabajo en Parmalat no están amenazados y no se producirán despidos, según dijo ayer el ministro de Industria, Antonio Marzano, al lanzar un mensaje de optimismo sobre la continuidad del primer grupo alimentario del país.
Marzano se reunió ayer con el comisario extraordinario nombrado por el Gobierno al frente de Parmalat, Enrico Bondi, para estudiar el plan industrial que debe intentar reflotar la sociedad.
"Por el momento no existe el riesgo de despidos. Todo el mundo sigue cobrando con regularidad", aseguró el ministro tras el encuentro.
Marzano explicó que el objetivo prioritario del Ejecutivo es el de salvaguardar el empleo, al garantizar la supervivencia de una firma que es "viable" y cuyos problemas "proceden del sector financiero".
La multinacional Parmalat cuenta con cerca de 36,000 empleados en una treintena de países. Añadió que el nuevo plan industrial estará preparado para antes de finales de febrero, al tiempo que confirmó que el pasivo de la empresa es de 14,500 millones de euros y señaló la conveniencia de que los acreedores -tanto italianos como extranjeros- se agrupen en un único comité para tratar de negociar la deuda.
Tras el escándalo financiero que llevó al colapso del grupo lácteo, puesto bajo administración controlada, los poseedores de bonos han emprendido acciones legales en diversos países, como EU, para intentar recuperar su dinero.
En este sentido Marzano dio a entender que tras la presentación del nuevo plan industrial, y una vez aprobado éste por el Gobierno, se podría alcanzar un acuerdo con los acreedores antes de finales de abril.
En este sentido la asociación italiana de consumidores Codacons denunció ayer al Banco de Italia, acusándole de no defender los intereses de los ahorradores por haberse negado a abrir una investigación extraordinaria sobre los bonos emitidos por Parmalat durante los últimos cinco años.
El Banco de Italia y su gobernador, Antonio Fazio, se encuentran en el ojo del huracán tras estallar la crisis de Parmalat, acusados de no haber realizado los controles necesarios sobre el mercado financiero.
Paralelamente, el ministro de Agricultura, Gianni Alemanno, se reunió también con el comisario Bondi para confirmar que los proveedores de Parmalat serán pagados para asegurar la continuidad de la producción del grupo.
Alemanno señaló tras la reunión que los proveedores serán tratados como "acreedores privilegiados" y que si es necesaria la venta de activos para asegurar la supervivencia del grupo, se intentará que no se trate los del sector lácteo, que forman parte de su actividad estratégica.