Los menos afortunados han adquirido como oficio pedir dinero en los semáforos de la ciudad, mientras que quienes tienen alguna preparación académica han tomado como trabajo la entrega de decenas de "curriculum vitae" en un sinnúmero de oficinas. El factor común entre ellos: el desempleo y la respuesta de un "no hay vacante".
Sería fantástico, pero poco responsable, decir que la situación cambiará pronto, pues el país que ahora está en manos de Martín Torrijos afronta serios y dramáticos niveles de desempleo.
Las cifras nos colocan muy cerca de Argentina (ver gráfica) que se recupera de una severa crisis económica.
Además, la actual anémica situación fiscal obligará a que el nuevo gobierno reduzca la abultada planilla estatal. Es decir, que quienes pretendían formar parte de las filas gubernamentales entre los 190,057 puestos públicos vigentes, tendrán un margen estrecho de posibilidades.
Además, al empezar un nuevo gobierno, los inversionistas prefieren ser cautelosos y aguantar las inversiones, pues nadie sabe si algunas reglas económicas podrían cambiar. En adición, para muchas de las plazas existentes, no hay personal capacitado.
Según el Panorama Laboral 2003 de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), es necesario que en países como Panamá, se apliquen políticas para enfrentar el déficit de "trabajo decente", pero la tarea no parece fácil.
Los informes internacionales y las estadísticas locales marcan una situación preocupante, pero cuando se analiza la situación como un todo, los número se tiñen de rojo.
Por ejemplo, el ex ministro de Trabajo, Jaime Moreno, dijo en su Informe a la Nación que el desempleo estaba en 13.1%, pero la realidad parece ser otra.
En dichas encuestas solo toman en cuenta a las personas que registran búsqueda de empleo, pero si se incluyera al grupo de personas entre 40 y 45 años que han dejado de buscar un trabajo, la cifra llegaría al 20%.
Además, no se incluye a los subempleados o informales (que son formalmente desempleados). Este grupo representa el 35% de la población económicamente activa.
Con este panorama, las actuales autoridades reconocen que un 50% de la población económicamente activa está en una situación de déficit laboral.
Con ello, el panorama no se pinta fácil, porque además, los empresarios esperan las reformas al Código de trabajo, y el MITRADEL debe fortalecer su posición de mediador para mejorar la calidad de vida de los panameños. ¿Disminuirán estos porcentajes?
No hay vacantes
La mitad de la población económicamente activa se encuentra en déficit laboral.