Una nueva crisis en el Reino Unido, desatada con la detección en algunas partidas de carne de pollo de proteínas de origen vacuno y porcino sin declarar, y la posibilidad de que éstas sean en algunos casos indetectables, pone en evidencia la actual capacidad para garantizar el control y la información al consumidor.
Un control de la agencia alimentaria gubernamental (Food Standards Agency) ha revelado que un número considerable de filetes de pollo y productos elaborados, también de pollo, contienen agua añadida en una proporción muy alta, así como proteínas de origen vacuno y porcino sin declarar.
El estudio, que se ha extendido durante meses y para el que se han hecho varios muestreos en el Reino Unido e Irlanda, revelaba la necesidad de un mayor control y normas más estrictas en el etiquetado, ya que, detallaba la FSA, no es ilegal añadir proteínas hidrolizadas siempre y cuando estén declaradas en el etiquetado.