DE SEGUIR el ritmo de incremento en los precios de productos esenciales en la Canasta Básica de Alimentos (CBA) es probable que muchos de los que hoy forman parte de la dieta del panameño sean reemplazados por otros más baratos.
Productos como la carne, el arroz, la leche, el azúcar, el pollo y otros, cada vez resultan menos accesibles al bolsillo de los panameños.
El asunto se torna peor cuando los propios comerciantes y distribuidores de víveres de Panamá han advertido que más productos de la CBA podrían subir de precio.
¿Entonces señores que comeremos? o, ¿Cómo llamaremos a esta nueva dieta?
Recordemos que varios de los productos mencionados son de consumo diario para los panameños.
Aunque algunos si acaso los consumen dos veces al mes.
Lo cierto es que como consumidores no contamos con un Ente que nos defienda ante los constantes incrementos de productos necesarios en la alimentación del panameño.
Es oportuno entonces que las autoridades correspondientes revisen la ley que creó la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) y el Ente Regulador de los Servicios Públicos para una reestructuración que permita un trabajo más efectivo, ya que la población ha perdido la confianza en estas entidades.
Por el momento sólo nos queda buscar medidas alternas como el ahorro para estar preparados ante nuevos cambios de precios no sólo en los productos alimenticios sino en el costo del combustible.
Tal vez el alto costo de la vida en Panamá nos haga a todos recapacitar y cambiar nuestra actitud ante la nueva era que se avecina.
Una era de apertura de mercados, donde la multiplicidad en la oferta de productos y la competencia debió llevarnos una baja en los precios de algunos productos.
Sin embargo, no fue así. Todo esto indica que como consumidores debemos empezar a cambiar nuestra actitud a la hora de comprar, comparando precios para hacer que nuestro dinero nos rinda más.