La inversión en bienes inmuebles no para en Manta. Actualmente, el plato más apetecido después del ceviche de pescado, es la adquisición de terrenos, casas y departamentos. Estos últimos incluso se venden en planos hechos a mano.
El movimiento de recursos se observa desde hace un par de años, donde los terrenos han sido adquiridos por constructoras de Quito, Guayaquil y ocasionalmente de Manabí.
Una vez cerrado el trato, los nuevos dueños empiezan con la fase de añadir valor agregado, es decir, dotar a los lotes con los servicios básicos de agua potable, luz eléctrica, alcantarillado, telefonía, etc. Las construcciones habitacionales se aseguran con murallas que tienen sobre los dos metros de altura.
La demanda de terrenos elevó los precios, pues llegan a cotizarse hasta en 200 dólares el metro cuadrado en la actualidad. Ese es el caso de la urbanización Puerta del Sol, donde los lotes de 250 metros incluso superan los 50 000 dólares, cuenta Miguel Camino del Grupo de Arquitectura Viva de Manta.
El desarrollo residencial de la urbe parte desde la Escuela de Pesca, en la calle Flavio Reyes, y se proyecta hacia el sur. Un kilómetro de vía en perfectas condiciones deja al descubierto a las ciudadelas satélites Umiña Dos, Universitaria Uno, Lomas de Barbasquillo y conjunto residencial Peñón del Mar. Con sentido sureste aparecen las ciudadelas Mediterráneo, Los Eléctricos, Universitaria Dos, Manta 2000, El Gavilán y el proyecto más ambicioso: Manta Beach. Este último, que implicará una inversión de 10 millones de dólares en infraestructura básica, abarca 35 hectáreas.