La Asociación de Líneas Aéreas Panameñas (ALAP) ve con buenos ojos las reformas a las leyes que rigen la aviación en Panamá y por las cuales se creará el ente que administrará el aeropuerto de Tocumen. La ley a modificar fue firmada el 8 de agosto de 1963.
La presidenta de ALAP, Gloria Clavel reconoce la labor del Ejecutivo en ordenar la creación de las tres leyes por medio del cual se dicta y regula a la aviación civil. "Con la aprobación de este proyecto de ley, la aviación nacional comercial se moderniza y se posiciona a la altura que se merece para competir a nivel internacional", afirmó.
La Asamblea Legislativa también aprobó la Ley 116 que crea la Autoridad de Aeronáutica Civil como un organismo autónomo del Estado y dotado de plena capacidad para adquirir derechos, contraer obligaciones, administrar sus bienes y gestionar sus recursos. De igual manera se presenta la Ley 117 que dicta el marco regulatorio para la administración del aeropuerto de Tocumen.
Esta última es de gran importancia para las líneas de aviación y todos los usuarios de la terminal aérea, porque se modernizará y se nombrará una junta directiva de la cual ALAP formará parte. De acuerdo a Clavel, esta actualización jurídica garantizará el cumplimiento de los acuerdos internacionales de aviación civil y certifica un mejor funcionamiento del terminal aéreo.
Anaranjado: Es la vibración del amanecer, simboliza la potencia y la felicidad. Es una vibración pasiva, pero cargada de fuerza y poder. Produce mucha seguridad y reafirma las capacidades del individuo. Proporciona seguridad y optimismo, por lo que se usa en casos de depresión, inestabilidad, tristeza y temor. Usar el naranja tonifica la energía, da vitaminas al cuerpo, potencia las capacidades, anima y vigoriza. Aumenta el apetito, además de ser un excelente tratamiento para la anemia y en combinación con el azul mejora condiciones de angina de pecho e infartos.
Rosado: Es la vibración del amor. Es un color con una personalidad única y especial. Tiene la fuerza espiritual del color magenta, pero teñida con el blanco de la paz y suavidad. Simboliza a la madre, la compasión absoluta, la protección, la seguridad y la amabilidad. El rosado tiene una vibración muy suave, pero, profundamente penetrante, cálida y amorosa, adecuada para que aprendamos a no agredirnos ni física ni emocionalmente. Suaviza los procesos difíciles, es un gran alimento energético y espiritual.
Violeta: Representa el anochecer. Es la energía del impulso. Al ser una vibración rápida y veloz proporciona capacidad de decisión, concreción y valentía. Estimula reacciones orgánicas, la circulación, y el sistema linfático. Favorece la imaginación y la intuición, siempre ha sido ligada a la espiritualidad y conciencia. En cromoterapia se emplea para devolver el equilibrio y la paz energética.