Motivaciones
- Vender la TVA le evitaría al Gobierno hacerse cargo de cualquier pasivo por los $25,000 millones que podrían necesitarse en la próxima década para limpiar o reemplazar sus centrales de carbón construidas hace medio siglo.
- La misión de la entidad es mantener bajas las tarifas de los clientes, por ello goza de la preferencia política de los residentes de esos estados.
La propuesta del presidente Barack Obama de independizar la Tennessee Valley Authority del Gobierno de los Estados Unidos enfrenta los mismos obstáculos que frustran a los defensores de la privatización desde que el presidente Dwight Eisenhower calificó a la compañía eléctrica estatal de “socialismo creciente” en la década de 1950.
Vender la empresa pública estadounidense más grande, creada en 1933 por el presidente Franklin Roosevelt para dar empleo y energía barata al sudeste castigado por la depresión, reduciría la deuda nacional en $35,000 millones y permitiría a la TVA gastar más en controles de contaminación. Con todo, la privatización no tiene sentido ni en lo político ni en lo financiero, dijo Stephen Smith, integrante de un organismo de control de Knoxville.
Los inversores podrían verse desalentados por la deuda de $26 mil millones de TVA, que quizá supere el valor de sus anticuadas centrales nucleares y de carbón. El Gobierno tendría que hacerse cargo de los costos del control de inundaciones y de otro tipo del séptimo mayor sistema fluvial de energía hidroeléctrica de la TVA. Los republicanos que representan a votantes que se benefician con las bajas tarifas de la TVA se han sumado a los demócratas para oponerse a la medida, dividiendo el tradicional apoyo republicano a las privatizaciones.
“No hay valor para los contribuyentes”, señaló Smith, director ejecutivo de Southern Alliance for Clean Energy, grupo ambientalista que critica a la TVA por la contaminación de la central de carbón y las construcciones nucleares. “Al final de cuentas, se crean muchas polémicas y problemas y no creo que eso redunde en muchos ingresos para el tesoro federal”.
Propuesta
La sugerencia de Obama sobre la TVA, incluida en su propuesta de presupuesto para remediar el déficit, pone de relieve la transformación que se está desarrollando en la industria energética de los EE.UU. Las empresas de energía podrían gastar $1.5 millones de millones en infraestructura de 2010 a 2030 en tanto los generadores pasan del carbón y la energía nuclear al gas natural y la energía renovable, que son más limpios, según un informe de 2011 elaborado por el Edison Electric Institute, una agrupación de esta industria.
Una venta podría rendir de $30,000 millones a $35,000 millones en efectivo y en reducción de la deuda del Gobierno, dijo Travis Miller, analista de Morningstar Inc. en Chicago. Aunque la TVA paga su propia deuda, el Gobierno debe registrarla como parte de la deuda nacional.