El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recibirá mañana en la Casa Blanca a los máximos dirigentes de la Unión Europea en un momento decisivo de la crisis de la deuda soberana que está poniendo en peligro incluso la supervivencia del euro.
El encuentro, el primero que se celebra en Washington desde que entró en vigor el tratado de Lisboa hace dos años, se produce en medio de un pulso desesperado de los gobiernos europeos por devolver la calma y la confianza a los mercados.
De momento, ninguna de las decisiones tomadas por los líderes y las instituciones de la zona euro ha logrado impedir el contagio de la crisis, que empezó en Grecia pero que ya se ha cebado en economías mucho mayores como Italia o España, mientras la entera Eurozona sufre las consecuencias de la huida de los inversores.
Al encuentro de mañana a mediodía, en la Casa Blanca, acudirán el presidente del Consejo Europeo, el belga Herman Van Rompuy, y el de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Duro Barroso, quienes, antes de partir de Bruselas, hicieron un llamamiento a la cooperación entre americanos y europeos.
En las últimas semanas, el gobierno estadounidense ha dado muestras de impaciencia por lo que considera una reacción parsimoniosa de los dirigentes europeos ante una crisis que amenaza no sólo el bienestar de Europa y su proyecto de unidad, sino también la estabilidad financiera internacional y el crecimiento económico mundial.