Los 178 países que forman parte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aprobaron ayer un Convenio Internacional de Seguridad y Salud en el Trabajo por el que se establece que los Estados deberán desarrollar una política nacional integrada en la materia.
Con 455 votos a favor, 2 en contra (ambos del Gobierno suizo, que apostaba por crear una guía de recomendaciones) y 5 abstenciones, aprobaron ayer ese convenio los representantes de gobiernos, patronales y sindicatos que acudieron a la 95 reunión anual de la OIT, celebrada durante los dos últimas semanas en Ginebra.
La principal novedad del texto aprobado es que, una vez que sea ratificado por un país, debe cumplirse.