El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Paul O’Neill, quien la semana pasada provocó una fricción diplomática al lanzar sospechas de corrupción sobre los gobiernos del Cono Sur, llegó a Brasil, primera etapa de una gira por la región, sumida en una grave crisis financiera.
O’Neill desembarcará en Rio de Janeiro, donde le esperan el ministro de Hacienda, Pedro Malán, y el presidente del Banco Central, Arminio Fraga, con los cuales se encontrará en forma privada, y se mantendrá apartado de la prensa, según el programa acordado previamente.
Las descuidadas declaraciones del Secretario estadounidense del Tesoro perturbaron no sólo las relaciones bilaterales, sino causaron graves pérdidas a la economía brasileña.
Pero el incidente fue superado con una retractación, tanto que el presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, lo recibirá hoy en el Palacio del Planaldo (sede del gobierno).
El secretario del Tesoro dijo que los países del Cono Sur deben cuidar que el dinero de asistencia no “salga del país para cuentas bancarias en Suiza”. El comentario hundió al real y despertó la indignación de los brasileños, que sólo se calmaron cuando Washington pidió disculpas.
Aunque no sea su costumbre, O’Neill no hará declaraciones improvisadas durante su visita a Brasil para evitar nuevas fricciones. Cumplirá un programa “cuidadosamente” preparado por asesores y por la embajada estadounidense, según indicaron medios de prensa brasileños citando fuentes diplomáticas.
Estas fuentes recordaron que la embajada de EEUU en Brasil trabajó intensamente para “reparar las pérdidas que sus descuidadas declaraciones del pasado 28 de julio provocaron en la economía brasileña y a las relaciones entre los dos países”.
Los mercados financieros aguardan con mucha expectativa los resultados de las conversaciones que O’Neill mantendrá con el equipo económico brasileño.