El mercado mundial del petróleo espera que la OPEP confirme esta semana en Viena su actual nivel de producción, el más bajo de la última década, pese al aumento de la oferta anunciado por Rusia, principal competidor del cártel, a partir del próximo 1 de julio.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) celebra el próximo miércoles una conferencia de ministros extraordinaria para evaluar la situación del mercado, en el que los precios del crudo se situaron el viernes en torno a los 24-25 dólares por barril (de 159 litros)
Estas cotizaciones son consideradas moderadas por los once países que integran la OPEP, pues defienden como "justo" tanto para productores como para consumidores que los precios de su petróleo de referencia oscilen entre los 22 y 28 dólares por barril (el de la OPEP se vendió el jueves pasado a una media de 23.97 dólares).
Según la empresa de análisis del mercado energético PVM, dos cuestiones del mundo del crudo importantes destacan en estos momentos, en vísperas a de la conferencia de la OPEP.
En primer lugar, se plantea la pregunta de si la decisión de los exportadores de petróleo ajenos al cártel, como Rusia y Noruega, de aumentar sus ventas a partir del 1 de julio, puede desencadenar una guerra de precios entre la OPEP y los demás productores.
Esta amenaza parecía cernirse sobre el mercado en el último trimestre de 2001, "pero después de una guerra de palabras ambas partes decidieron cooperar en interés mutuo, pues ambas querían mantener los precios relativamente altos", recuerda PVM en un reciente informe.
Así, los principales competidores de la OPEP, entre ellos Rusia, México y Noruega, se sumaron desde el pasado 1 de enero al recorte de la producción que pactó la organización, por 1.5 millones de barriles diarios (mb/d), con lo cual acordaron reducir juntos la oferta mundial en cerca de 2 millones.