La restricción del crédito por parte de las instituciones financieras es una decisión basada en el miedo y el temor, que puede ser muy negativa para las propias instituciones financieras a largo plazo.
Las micro, pequeñas y medianas empresas (PyMES) son buenos negocios, perfectamente sostenibles y rentables, pero pueden sufrir momentos de corto flujo de caja y de liquidez, que hace difícil mantener los pagos y corren el peligro de tener que cerrar y terminar los miles de empleos que generan.
El cortarles su crédito o limitárselo, acaba disminuyendo su capacidad de operar y repagar sus deudas, incrementando la cartera morosa de los bancos u otras instituciones.