Panamá no puede aceptar este tipo de chantajes diplomáticos ni mucho menos las alegres y ligeras acusaciones que han venido haciendo ciertos miembros del Congreso de Estados Unidos, calificándonos como un paraíso fiscal.
En estos momentos críticos, que no son nuevos, nuestras autoridades deben enviar un mensaje muy claro en el sentido de que no aceptaremos imposiciones ni presiones, ya que de hacerlo estaremos condenados a ser esclavos de los intereses o exigencias de todo país que quiera negociar con nosotros un acuerdo de cualquier clase.