La recuperación de la economía japonesa deja de ser un fenómeno incipiente y se empieza a consolidar, según se desprende de informes de analistas locales que prevén buenas noticias financieras para esta semana.
Según el consenso de los expertos, el Banco de Japón reafirmará la tónica optimista de la semana pasada cuando el viernes próximo anuncie la tercera mejora consecutiva en el informe Tankan, encuesta trimestral que mide el sentimiento inversor de las grandes firmas.
El avance del Tankan, indicador que determina la política monetaria del banco emisor, se apoyará en las exportaciones a los demás países de Asia y a las ventas de electrodomésticos, aseguran las previsiones.
El empuje inversor de las empresas japonesas se reflejó en el indicador de gasto corporativo entre julio y septiembre, que aumentó un 0.4 % con respecto al mismo trimestre del año anterior.
Animados por las exportaciones y apoyados por la política monetaria del banco Central que apoya el abaratamiento del yen con intervenciones masivas, las empresas japonesas de manufactura gastaron un 7.7% más en plantas y equipos en ese período.
Según el indicador, anunciado el pasado jueves, pese a que las firmas no manufactureras redujeron un 3.1% sus compras en el período, los beneficios antes de impuestos de ambos sectores combinados aumentaron un 9.4%.
La fluctuación de las divisas, que en el caso de multinacionales del motor como Toyota reporta alzas o pérdidas multimillonarias con el más mínimo movimiento, ha sido ya asimilado por las empresas y el efecto negativo a corto plazo será mínimo, afirman los analistas.
La estabilidad entre las empresas manufactureras repercutirá en firmas de transportes, minoristas y otros servicios, mientras que el único factor negativo previsto sobre las empresas no manufactureras será el descenso del consumo individual.
La economía japonesa atraviesa un momento de empuje inversor originado en gran parte en las buenas noticias en Estados Unidos, el primer mercado para los productos locales, y el alza en los indicadores oficiales.
Aún la reciente nacionalización de un banco regional, que en años anteriores hubiera creado pánico entre depositantes y analistas, fue recibida con calma y calificada como una muestra de la transparencia de la normativa bancaria que examina con rigor también a las entidades regionales.
El banco Ashikaga, puesto bajo protección estatal el pasado fin de semana, es la segunda entidad intervenida por el Estado este año después del Resona, entidad de primer orden nacionalizado en marzo.