La fiebre de los biocombustibles, el "oro verde", ha encontrado tierra fértil en Latinoamérica liderada por Brasil, con una producción anual de 18.000 millones de litros de etanol extraído de la caña de azúcar.
El etanol, producido con biomasa de la caña o el maíz, y el biodiesel, que se deriva de aceites vegetales obtenidos de la soja y la palma, entre otros, son las principales energías alternativas al cada vez más escaso y costoso petróleo.
La importancia que tiene la producción del etanol y el biodiesel en Suramérica, Centroamérica y el Caribe, grandes productores de caña de azúcar, maíz y otras materias primas vegetales, hizo que el presidente de EE.UU., George W. Bush, definiera los biocombustibles como un tema clave en la visita que comenzará esta semana a cinco países de la región.
La primera estación de Bush en Latinoamérica será precisamente Brasil, el mayor productor mundial de etanol, donde tiene previsto firmar un acuerdo para el desarrollo de tecnologías para la producción de biocarburantes.