Existen tres motivos, por los que hay que darles crédito a los alemanes, acerca de su habilidad para el avance hacia el fin de la Copa del Mundo, su costumbre de estar en las finales, y su condición de locales.
Nunca se sabrá a ciencia cierta por qué el combinado germano, en 1954, cayó por un abismal 3-8 ante el favorito onceno húngaro, y en la revancha, estando en juego el título, arrasó con Hungría 3-2. En cuanto a su hábito de finalista, Alemania estuvo en los partidos decisivos de Suiza"1954, Inglaterra"1966, Alemania"1974, España"1982, México"1986, Italia"1990, y Corea del Sur-Japón"2002, es decir: su selección ha estado en siete finales, unicamente igualada por Brasil.
Nunca se sabrá a ciencia cierta por qué el combinado germano, en 1954, cayó por un abismal 3-8 ante el favorito onceno húngaro, y en la revancha, estando en juego el título, arrasó con Hungría 3-2. Algo similar fue lo que en Firenze les hizo trastabillar con un negativo 1-4, el reciente 1 de marzo, al jugar un partido de fogueo contra Italia.
En cuanto a su hábito de finalista, Alemania estuvo en los partidos decisivos de Suiza"1954, Inglaterra"1966, Alemania"1974, España"1982, México"1986, Italia"1990, y Corea del Sur Japón"2002, es decir: su selección ha estado en siete finales, únicamente igualada por Brasil.
Amistosos por demás convincentes, fueron el 1-1 frente Brasil, actual campeón del mundo. También el 2-2 con Argentina, y el 0-0 con Francia. Tras el duro revés experimentado ante Italia, el 4-1 ante Estados Unidos, conseguido en Dortmund, el 22 del mes en curso, ha reactivado las ilusiones de Alemania, No obstante saber que fue un Estados Unidos a media máquina, su rival de turno, con cinco o seis forzosas ausencias, el gigante teutón de Jürgen Klinsmann está nuevamente en el camino seguro tras la decepcionante derrota de Firenze.
Un jovencito fornido, de apenas 19 años, Edmund Conen, perteneciente al FV Saarbrücken, inauguró con cuatro goles su presencia en el Mundial’1934, y otro delantero, Paul Janes, del FC Fortuna Düsseldorf, llenó de buen fútbol los Mundiales de 1934 y 1938.
La segunda Guerra Mundial le obligó a estar ausente en Brasil’1950, pero regresó en 1954, para lograr el primero de sus tres títulos, con los hermanos Osmar y Fritz Walter (nombre emblemático del fútbol alemán), Werner Walter Liebrich, Werner Kohlmeyer, y Horst Eckel, todos del 1.FC Kaiserslautern; Josef Posipal, del Hamburger SV; Bernhard Klodt, del FC Schalke 04; Karl Mai, del Spvgg Fürth; Maximilian Morlock, del 1.FC Nürnberg; Helmut Rahn, del SC Rot-Weiss Essen; Hans Schäfer, del 1.FC Köln; y el veterano guardián del FC Fortuna Düsseldorf, Anton Turek.
Yugoslavia llegaría poco después en el "Florida", y casi enseguida irían arribando los sudamericanos.
En el Hotel del Prado, concentración de los uruguayos, trascendía un fuerte altercado entre Alvaro Gestido y Lorenzo Fernández, que sus protagonistas se apresuraron a desmentir.
Se confirmó, en cambio, un acto de indisciplina del brillante portero olímpico Andrés Mazali, a quien el entrenador Alberto E. Supicci excluyó definitivamente del plantel "charrúa".
¿Otra más?
Los alemanes serán anfitriones y allí en su patio han sido un hueso duro de roer. A partir del 9 de junio empieza su batalla por la corona.