Trece países de Asia acordaron el sábado un plan de asistencia a sus respectivas divisas, en un intento para evitar nuevas crisis económicas similares a las que devastaron a la región en 1997-98.
Japón, China y Corea del Sur decidieron tomar parte del naciente plan, esbozado inicialmente hace dos meses por la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, integrada por 10 países.
El acuerdo, bautizado con el nombre de esta ciudad del norte de Tailandia, permitiría a los países intercambiar sus divisas en una estrategia de compra y venta a ser activada en casos de ataques especulativos o dificultades de flujo de moneda.
Los ministros de finanzas de los países de las naciones del sudeste y los tres gigantes del norte del continente se reunieron paralelamente a la conferencia anual del Banco de Desarrollo Asiático, un ente que algunos funcionario ven como un respaldo de emergencia financiera, en casos de crisis, para los países afectados.
Los ministros señalaron que el acuerdo sobre las divisas serviría para manejar con mejores controles los flujos de capital y crear "un sistema coordinado de vigilancia financiera y económica en el este de Asia".
El acuerdo servirá de complemento a otros programas de asistencia financiera internacional, añadió una declaración. Eso conlleva una implícita admisión de que el plan podría encontrar la eventual oposición de Estados Unidos ante la eventualidad que el acuerdo se convierta en la base de un intento para desplazar al Fondo Monetario Internacional.
Japón propuso la creación de un Fondo Monetario Asiático en 1997, en pleno apogeo de la crisis, pero la idea fue descartada por Washington. No obstante, el apoyo a la propuesta japonesa entre sus vecinos asiáticos se mantuvo fuerte por su disconformidad con el papel que cumplió el FMI durante la crisis, percibido como poco eficiente, al punto que se le atribuye haber agravado la recesión económica.
Por ahora, prácticamente todos los detalles técnicos del plan requieren ser completados, incluyendo cuánto dinero se utilizará y si se aplicarán rígidas bandas de cotización de divisas, indicó Tarrin Nimmanhaemminda, el ministro de finanzas tailandés.
La organización de países asiáticos se encargará de pulir los detalles del plan, incluyendo el calendario para su entrada en vigor. Si llega a concretarse, el plan es visto como un importante primer paso hacia el establecimiento de un mecanismo regional para resolver los problemas de Asia.