Bajo la coordinación de Brasil e India, ese grupo de países en desarrollo junto a los africanos, caribeños y los menos avanzados, que representan casi a dos tercios de la Organización Mundial del Comercio (OMC), reafirmaron su compromiso de unidad frente a las economías más poderosas y con más intereses en el capítulo agrícola.
"Los países en desarrollo apoyan que la urgente conclusión de la Ronda de Doha esté sujeta a lograr un resultado que, en cada área de la negociación y en su forma global, sea equilibrado y cumpla su compromiso de que sea una ronda de desarrollo.
Estiman que que la clave del acuerdo final de la negociación está en la agricultura y que un resultado en este tema garantizaría recortes sustanciales y decisivos en las ayudas internas que distorsionan el comercio internacional".
El ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, Celso Amorim, expresó que ahora era "más optimista que hace un año".