La lucha contra la rabia paralítica bovina en América Latina y el Caribe continúa. Cuando parecía que la enfermedad estaba controlada, nuevamente surgen brotes que ponen a los países dedicados a la producción pecuaria en alerta.
Recientemente en Colombia se reportaron casos, que animan a que todos los países de la región refuercen sus planes de prevención.
En Panamá la rabia bovina, es considerada endémica en las provincias de Panamá Este y Colón. Según los reportes más recientes, la última vez que se registraron ataques masivos por el murciélago hematófago, principal vector de la enfermedad, afectó una población susceptible de 13, 777 bovinos, provocando la muerte de 220 animales.
El 54.02% de los focos, fueron confirmados a través del laboratorio, en relación a un 34.62%. Por ello, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), a través de la dirección de Sanidad Animal realiza periódicamente campañas de control, en las que se realizan cacerías de vampiros y campañas de vacunación contra la rabia bovina y otras enfermedades.
Todo esto con el fin de minimizar las pérdidas causadas al sector pecuario y prevenir que la enfermedad afecte la salud humana, ya que el contacto de los animales infectados con los seres humanos es peligroso.
La rabia es una encefalitis causada por un Rhabdovirus y afecta a todos los animales de sangre caliente. La transmisión se realiza por mordedura de otros animales que tienen el virus en su saliva.
En el ganado vacuno el agente vector más importante es el vampiro, llamado Desmodus rotundus y después el perro. También esta enfermedad puede ser transmitida por los animales silvestres como el zorro, el mapache y algunos felinos.
Cuando existen sospechas de la presencia de un brote de rabia, nadie debe tocar a esos animales, y si un personal será encargado de extraer el cerebro para el examen de laboratorio, este debe usar guantes, y a la vez realizar el trabajo con mucho cuidado, pues si durante el trabajo le salta la saliva en el ojo este debe ser vacunado.
En los bovinos, el período de incubación va de 25 a más de 150 días, siendo la duración de la enfermedad de 2 a 5 días, pudiendo extenderse de 8 a 10 días, y debemos decir que de acuerdo a los síntomas es difícil diferenciar si se trata de rabia por mordedura de perros o de vampiros.
En el ganado vacuno la rabia presenta síntomas que pueden durar entre dos horas a cuatro días, y su diagnóstico es sumamente difícil, pues solo hay elevación de la temperatura a uno a dos grados, decaimiento, falta de apetito, y cese brusco en la producción de leche.
Los animales están muy deprimidos, situación que se confunde con enfermedades del intestino, o el comienzo de alguna enfermedad infecciosa. Estos vacunos se alejan de la manada y no son agresivos.
La expresión de la cara en estos animales cambian con rapidez, y lo que facilita el diagnóstico, pues tienen la expresión de atontamiento, depresión. Los ojos hundidos y las orejas caídas.
A veces no hay salivación visible, pero el virus de la rabia está presente en la saliva hasta el fin de la enfermedad.
Es muy importante recordar en el inicio de la enfermedad y con síntomas no claros, y teniendo en cuenta la presencia de rabia y vampiros en la zona, que los humanos deben evitar el contacto porque allí comienza el problema.
Así el animal evoluciona al estado furioso en cuestión de horas. La conducta del animal cambia enormemente, el vacuno se presenta nervioso, hay tenesmo (evacuaciones) persistente y una cierta tendencia al ataque, patea a otros animales y se aísla del lote en el piquete. No come y aunque quiera beber no puede hacerlo, pues le es imposible tratar por la parálisis de la faringe y se deshidrata rápidamente. Si lleva comida a la boca este permanece almacenado hacia arriba y con las orejas dirigidas hacia adelante.
Los bramidos son fuertes, profundos y largos, la cabeza se extiende adelante y arriba, el dorso se arquea y sus flancos están sumidos. El bramido se hace presente en el comienzo de la enfermedad y continúa hasta el momento de la muerte.
La rabia paralítica es la que predomina en los animales cuando son mordidos por el vampiro, quienes muerden a los bovinos en el dorso, lomo, grupa, cuello, u otros lugares.
Son vectores transmisores de la rabia: 1) Familia Phyliostomidae 2) Subfamilia Desmodontinae 3) Desmodus rotundus, murciélago vampiro común.
El Desmodus es de color oscuro y los adultos pesan entre 30 y 50 gramos, a diferencia de otras especies, tienen dientes caninos e incisivos modificados y especiales, en forma de triángulo, tiene un dedo pulgar muy largo y su cara es achatada, asemejándose a la cara de un perrito pekinés, y su mandíbula inferior es más larga que la superior. Estos desmodus no tienen un ala de nariz; no tienen cola ni líneas blancas en la cabeza o en el cuerpo.
De tres especies de murciélagos que habitan en América Latina que se alimentan de sangre, este es el único que se alimenta de sangre de mamíferos, y en la actualidad ellos viven cerca de los rebaños de animales domésticos.
Antes se alimentaban exclusivamente de animales silvestres, pero como los establecimientos ganaderos han evolucionado en los últimos 30 años, los murciélagos decidieron asentarse cerca de los mismos y en gran número para aprovecharse de una fuente abundante y fácil de comida.
Estos animales tienen su hábitat para dormir en cuevas, huecos y minas; generalmente en áreas donde hay humedad y mucho calor.
En sus dormideros la característica principal es la enorme cantidad de excrementos de color oscuro muy parecido a la brea y con un fuerte olor a amoniaco.
Estos murciélagos son extremadamente sociables y cada colonia está formada entre 20 y 100 animales, muy juntos y en nichos pequeños.
Los vampiros engendran todo el año, pero por lo general tienen una sola cría por año, después de una gestación de siete meses y medio.
El hijo permanece con su madre por mucho tiempo, periodo en el que comparten comidas de sangre y ella le enseña a cazar.
El Desmodus rotundus es una de las tres especies que se alimentan de sangre y es un problema en América Latina, pues con la evolución ganadera, ellos tienen alimento fácil a mano y proliferan mucho.
Los vampiros hacen una pequeña herida en el animal, esta sangra con mucha facilidad gracias a un anticoagulante existente en la saliva del vampiro y así ellos lamen la sangre que fluye en una cantidad de 30 cc cada noche.
Un método perfeccionado para combatir a los vampiros está basado en el empleo de anticoagulantes, como la difenadiona.
Esta sustancia se utiliza con el fin de reducir la población de vampiros donde hay rabia vacuna. Se capturan a los murciélagos ya sea con cazamariposas en sus cuevas o con redes de nylon, las cuales se colocan en corrales y potreros y se les unta las espaldas con difenadiona. Al soltarlos, ya de vuelta en su hábitat, los demás murciélagos lamerán la espalda y morirán de hemorragia interna; y se ha demostrado que es un método eficaz para combatir la rabia bovina y disminuir la población de vampiros. La rabia se combate y se previene con la vacunación, la cual debe realizarse en el hato que es foco de rabia.
La rabia paralítica bovina en América, según la información epidemiológica de 1968, 1978 y 1985, permitió apreciar una importante reducción de la enfermedad en Bolivia, Brasil, Guatemala, México, Nicaragua y Panamá, debido al uso de vacunas y a la aplicación de una nueva tecnología para reducir la población de los murciélagos vampiros, vector de la enfermedad.
Las pruebas realizadas en México y Argentina entre 1960 y 1980 demostraron que varias vacunas protegen al ganado contra la rabia paralítica bovina.