¡Somos un país carnívoro!, pues un estudio de INDESA, revela que Panamá consume 48 libras de carne por habitantes, superando el mayor consumo de Argentina y Uruguay.
Sin embargo, aunque mucho se ha dicho sobre la vocación ganadera del país, el sector no ha podido despegar como una fuente importante del país para la exportación. De hecho en la actualidad, el sector ganadero y lechero del país, afrontan fuertes golpes producto de la entrada de Panamá a la Organización Mundial del Comercio (OMC), permitiendo la apertura libre de las importaciones.
El hecho fundamental es que la carne ha sido en Panamá un "bien-salario". El enfoque es que se ha buscado proteger el consumo y exportar el excedente. Orden de magnitud industrial.
Más que analizar la industria veremos el comportamiento de la oferta y los precios en los últimos dos años.
Según un estudio de INDESA, entre el año de 1999 y el presente se registran en el país unas 40 mil empresas dedicadas a la cría y ceba.
La producción ganadera se estima en unos 150 millones de dólares y con un valor agregado en finca de 100 millones de dólares. Mientras que el valor agregado de las exportaciones de carnes están por los 11.8 millones de dólares.
Tenemos que dentro de los canales de comercialización del país están los terneros que se dividen en criadores, pequeños y medianos intermediarios, acopiadores y cebadores. Mientras que en el caso de los matarifes se destacan los independientes, exportadores y cadenas.
Existe proceso complejo en la comercialización del ganado, lo que ha traído una amplia intermediación en el proceso, las llamadas compras al "ojo" y poca información en el proceso.
Además, no hay mecanismos eficientes de precios en las subastas, como tampoco, un sistema de clasificación de los cortes de carnes de res.
En los últimos dos años, se reiniciaron las exportaciones de carne, pero para exportar se requiere importar los cortes más baratos para que el precio del ganado se mantenga competitivo con el precio internacional.
Esta ha sido la política de Estados Unidos en los últimos 30 años, lo que le ha permitido consagrarse como país mayor exportador e importador de este rubro.
En octubre de 1999, se duplicó el impuesto de importación y además se restringieron las importaciones en base a criterios zoosanitarios.
Pero según el estudio de INDESA, las exportaciones se descontinuaron en abril de presente año.
Mientras que el sacrificio de ganado ha estado cayendo desde julio del año pasado y muy fuertemente en el pasado mes de abril.
"Parece que el consumo de carne de res se está substituyendo en parte por el pollo y el puerco.
Los estudios revelan, que para exportar "hay que tener credibilidad como oferta sostenible y ello implica importar.
La política de intervención en el mercado obstaculiza el desarrollo sostenido de las exportaciones de vacuno.
Además, los instrumentos de intervención introducen mucha incertidumbre y se pierde un efecto positivo en la balanza de pagos.