Panamá comparte con todo el bloque de países latinoamericanos un "lugar no tan honroso" en cuanto a la lucha contra la corrupción, advirtió ayer Luis Moreno Ocampo, presidente de Transparencia Internacional para América Latina.
No obstante, Moreno Ocampo afirmó que el gobierno encabezado por la presidenta Mireya Moscoso ha dado pasos precisos para disminuir la corrupción.
Prueba de ello, destacó, es un próximo plan a ejecutar por la Caja de Seguro Social (CSS), el que pondría a Panamá como líder en cuanto al proceso para erradicar la corrupción y que consiste en generar mayor información para los empresarios vinculados con la entidad y los asegurados a la hora de realizar una licitación pública.
Este plan consiste en un método para el manejo transparente de los fondos de la CSS, ya que el volumen de recursos que maneja la institución es tan importante que la actual administración, encabezada por el economista Juan Jované, intentará promover este proyecto, el que servirá de ejemplo para los demás países de la región.
Paralelamente informó que los países latinoamericanos con mayor grado de corrupción son Paraguay y Honduras, mientras que los que mantienen mayores controles sobre sus recursos son Costa Rica y Chile.
En comparación con otras latitudes, América Latina, incluyendo a Panamá, se encuentra por encima de países como Rusia y Africa, en cuanto a casos de corrupción, advirtió.
Pero la instauración de la democracia en la región ha permitido desenmascarar todo tipo de actos de corrupción y a la vez coadyuvar al mejoramiento del sistema, para no permitir que este tipo de situaciones persista en todo el continente.
Para Moreno Ocampo, la corrupción es un mal difícil de erradicar, ya que se ha comprobado que se suscita en menor o en mayor grado en todas partes del mundo.
Para disminuirlo es preciso no sólo concienciar a los gobiernos, sino también a toda la sociedad, para que todos adopten un sistema de control de corrupción.
Según el representante de Transferencia Internacional sería utópico el pensar que la corrupción solamente la puede erradicar el gobierno o un juez local, ya que este es un compromiso global y social.
La principal arma para combatir la corrupción es una mayor y mejor información, y conocer a fondo el valor de los activos de un Estado y protegerlos, enfatizó.
"La corrupción nos importa, ya que en muchos casos de trata de un problema de desvíos masivos de fondos y más aún en países pobres como los de América, donde los recursos para los más pobres son robados", detalló Moreno.
Igualmente especificó que el grado de corrupción varía de acuerdo al país y a la coyuntura, ya que en un país como Suecia, un escándalo que captó la atención de toda la prensa fue cuando una viceministra utilizó la tarjeta de crédito que le otorgó el Estado para comprar un chocolate, lo que motivó su renuncia inmediata. Actualmente América Latina está encaminando sus pasos hacia disminuir esta situación, precisó. Para cooperar con esta iniciativa, el Banco Mundial (BM) está promoviendo un proyecto para combatir esta situación.