LA REFORMA fiscal iniciada en Panamá en 2005 estableció, por el lado del gasto, normas de ahorro y control encaminadas a disminuir los gastos corrientes y a aumentar la inversión pública.
En cuanto a lo tributario, la reforma introdujo dos innovaciones importantes. Primero, modificó sustancialmente el Impuesto sobre la Renta creando un cálculo alternativo que funciona como un pago mínimo de este impuesto y adicionando una categoría de ingresos relacionada con la prestación de servicios fuera del país.
También modificó el impuesto sobre las ganancias de capital con el fin de aumentar su recaudación. Segundo, disminuyó los incentivos fiscales, eliminando algunos y modificando otros para limitar sus montos y plazos de aplicación. Para el 2006 los recursos destinados a la inversión pública aumentaron en 88, 4%, en comparación con el 2005, mientras que la carga tributaria creció 21, 7%, llegando a representar el 12, 0% del PIB.
El éxito económico de Panamá no se ha hecho esperar después de la reforma fiscal. Recientemente, la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor´s (S&P) mejoró la perspectiva de riesgo-país de Panamá.
De acuerdo con S&P la perspectiva futura de un país puede ser negativa, estable o positiva y, en el caso de Panamá, la perspectiva cambió de estable a positiva, como resultado de las recientes mejoras en el desempeño fiscal. S&P contempla la posibilidad de un mejoramiento en la calificación si se mantiene la consolidación fiscal, se aprueba la nueva ley de responsabilidad fiscal y se ejecuta la ampliación del Canal, lo que pondría a Panamá a un paso de conseguir el "grado de inversión".
Esto significa que ante los inversionistas, Panamá será catalogada como una nación solvente, equilibrada y con capacidad de pagar sus deudas en el largo plazo. Los principales beneficios del Grado de Inversión son la negociación de la deuda pública externa con intereses más bajos, el aumento de inversionistas potenciales y, consecuentemente, una mayor atracción de inversión extranjera directa -IED-.
En este sentido, la mayor confianza en Panamá ya fue evidente en 2006, pues logró atraer al 49, 2% de la IED que ingresó a América Central y, medida como proporción del PIB, fue el país de que más IED atrajo (16, 2%).
El resto de países de América Central aún tiene el desafío de llevar a cabo reformas fiscales que les permita insertarse en la senda de un desarrollo económico sostenible.
Panamá: más inversión después de la reforma
Modificó el impuesto sobre las ganancias de capital con el fin de aumentar su recaudación