A pesar de que Panamá escaló seis peldaños en el índice de competitividad global 2010-2011 que elabora el Foro Económico Mundial, el informe resaltó que la corrupción, la rigidez laboral, la burocracia estatal y la calidad educativa continúan siendo las piedras en el zapato para alcanzar un mayor grado de productividad.
Incluso, se muestran persistentes si se compara con la medición anterior, establece el documento.
Combatir estos flagelos y gestionar políticas que coadyuven a mejorar la percepción de los indicadores calificados como deficientes, será el reto a cumplir para que el próximo año veamos nuevamente a Panamá escalando posiciones en el “ranking” mundial de competitividad, sugirió Irene Mía, directora senior del Foro Económico Mundial.
De las debilidades antes mencionadas, el hecho de que la corrupción se perciba como uno de los problemas para hacer negocios en el país, es el punto que más le preocupa al titular de la cartera del Ministerio de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino.
El funcionario dijo que están empleando una política de transparencia. Puso como ejemplo el rol de la Dirección General de Ingresos en cuanto al cobro enérgico de los impuestos para evitar la evasión fiscal.
El otro lado de la moneda muestra la evolución de la estabilidad macroeconómica, la calidad de las infraestructuras y la preparación tecnológica.
Y es que fueron precisamente estas las áreas que incidieron positivamente en la última versión del informe, permitiendo que el país pasara de la posición número 59 en la medición 2009-2010 a la número 53 en el índice de competitividad global.
A raíz de eso, ahora somos la segunda economía más competitiva de Latinoamérica, después de Chile, destacó Nicolás Ardito Barletta, director general del Centro Nacional de Competitividad de Panamá.
Explicó que el propósito del foro es aunar esfuerzos entre el Gobierno y el sector privado para tratar de consensuar acciones, las cuales se deben poner en práctica durante los próximos 12 meses.
De allí surge la agenda de acción que el año pasado estuvo compuesta de 136 recomendaciones discutidas en las mesas de trabajo, de las cuales 39 han sido ejecutadas, mientras que el resto de las sugerencias se encuentran en proceso.
Ser más competitivo significa tener más recursos para combatir la pobreza, expansión del Producto Interno Bruto, oportunidades de empleo y toda una serie de factores que mejoran la calidad de vida del país.
Pero para que lo anterior se cristalice, Irene Mía hizo hincapié en la educación como una de las áreas donde primero hay que realizar las modificaciones.
Dicha incertidumbre fue contestada por Mirna Crespo, viceministra de Educación, quien durante su ponencia manifestó que el programa de transformación curricular se está ejecutando en 64 planteles educativos.
Opinó que se están reforzando las competencias en las áreas de ciencia, tecnología e inglés.
“También estamos capacitando a los educadores para que el método de enseñanza sea más interactivo, con esto lo que buscamos es disminuir la tasa de deserción escolar que actualmente ronda un 10% en la educación media”, señaló Crespo.