Panamá se suma al resto de los países de la región que han implementado las cadenas agroalimentarias como una alternativa para mantener los precios de los alimentos básicos.
Y es que, según las autoridades del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), este método permitirá que haya un manejo más transparente de la información de donde participarán los productores, distribuidores y supermercados.
Emilio Kieswetter, ministro del MIDA, explicó que este inicio significa que el ordenamiento del sector va a depender del desarrollo de las cadenas.
“Cada rubro se manejará independientemente con la participación de todos los actores para darle un rumbo y una seguridad al productor, intermediario y al consumidor para que tengan la seguridad de que obtendrán un producto de buena calidad” destacó.
Añadió que buscan evitar esas fluctuaciones en el precio de la comida que afecta al consumidor.
Víctor Villalobos, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), manifestó que este es el único medio para terminar con la especulación en los precios.
“Resulta que el productor oferta su producto a bajo precio y es él quien corre el riesgo y hace el trabajo mayor, pero como no tiene acceso a los eslabones de la cadena, finalmente oferta su producto a precios muy bajos”.
Agregó que el panorama actual de la agricultura está demandando mayor producción en las mismas extensiones de terrenos, por lo que recomienda incorporar la tecnología ya que “afortunadamente la ciencia y la tecnología ha venido al rescate de la humanidad y aunque no estemos en crisis se puede anticipar que vamos a tener más incertidumbre en la producción”, destacó.
Apuntó que el continente americano es el proveedor de grano natural de la humanidad todavía tiene mucho espacio para producir sin necesidad de ampliar la frontera agrícola y en ese sentido es la tecnología la que debe ayudar.
Para garantizar la seguridad alimentaria, los países deben hacer una agricultura diferente, una que reduzca la manipulación del suelo con menos uso del agua, con sustitutos de fertilizantes por aquellos orgánicos y utilizar energía renovable.
Villalobos amplió que no se debe depender tanto de los combustibles y petróleo, ya que hay técnicas nuevas de labranza, en las que se retiene agua, se usa materia orgánica y mejora la calidad del suelo.
No obstante, recalcó que lo importante es que ese conocimiento le llegue al productor y es ahí donde se puede desarrollar programas.
Indicó que en muchos países las cadenas agroalimentarias son la nueva estrategia para el sector agrícola, especialmente para aquellos exportadores como Brasil, México, Chile y Ecuador.
Justificó que hoy no puede ser competitivo un productor que pretende exportar sin saber cómo se maneja el mercado.
Javier Quan, jefe de secretarios técnicos de Hondura, compartió con Panamá la experiencia en la utilización de cadenas agroalimentarias.
Recomendó que lo primero que se debe lograr es un consenso para establecer en base a qué se va realizar la cadena.
Sugirió que los que dirigirán las secretarías de las cadenas tengan conocimiento de las zonas donde se ubica la mayor cantidad de pobreza y determinar qué otros proyectos se vincularán a la cadenas.
Determinó que cada sector tiene sus propias necesidades y ofrecen datos específicos y eso es lo que están haciendo en Honduras, un proceso de mejoras continuas.
Quan recalcó que para lograr una mayor efectividad recopilaron información de cómo se encontraba el consumo en el país y de cuál era la producción actual.
En Panamá se determinó crear nueve cadenas agroalimentarias las cuales son arroz, leche, maíz, carne vacuna, poroto, plátano, ñame, yuca y hortalizas.