En los resultados que arrojó internacionalmente el Foro Económico Mundial ayer sobre el Índice Global de Competitividad (IGP) para el 2010-2011, Panamá ascendió significativamente en esa medición, pasando de la posición 59 a la 53, un salto de 6 puestos en el escalafón, que es atribuido entre varias razones, al mejoramiento de la infraestructura en el país.
El país se ubica en la segunda posición del ranking a nivel de América Latina, superado por Chile.
Básicamente se trata de las mejoras en los puertos y los aeropuertos, lo que impulsó dentro de los pilares que analiza el IGP, una mejoría de 21 posiciones. De ahí, Panamá también mejoró en la variable de estabilidad macroeconómica 17 puntos y avanzó la preparación tecnológica 18 posiciones.
También resaltan avances significativos en el desarrollo del mercado financiero y la atracción de inversiones.
Sin embargo, también quedan tareas pendientes, y Panamá tiene el reto de crecer en forma inclusiva, disminuir las brechas entre lo urbano, rural, mejorar la calidad de su sistema educativo y lograr un uso eficiente del talento.
Instituciones.
En el caso de las instituciones, las principales ventajas radican en la baja carga de la regulación gubernamental así como en la protección de los inversionistas minoritarios, según el informe.
Pero también existen desventajas como la poca independencia del poder judicial, así como el costo del crimen y la violencia para las empresas.
Beneficios.
¿Qué beneficios le trae esto al ciudadano? Según Arturo Condo, rector del INCAE, institución educativa que lanzó el análisis, la medición debe servir para tomar las previsiones de los aspectos en los que se necesita mejorar; esto en pro del desarrollo económico y social de la región.
El director del Centro Nacional de Competitividad, Nicolás Ardito Barletta dijo que para este año, el IGP le reitera al país el reto de mejorar en la calidad de la educación y la institucionalidad.
En esto último, Ardito Barletta advierte que el no respeto a la institucionalidad es una amenaza a la atracción de inversiones al país y al fomento a un buen clima de negocios, basados en la confianza en el sistema de justicia.
Esta flexibilización del mercado laboral, que señala el IGP, tiene relación con “la rigidez del Código de Trabajo”, opinó Francisco De Ycaza, presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas.
A esto Ardito Barletta añadió que, “cuando comparas a Panamá con otros países del mundo, hay más rigidez en la estructura legal que permite avanzar a otros países, que son más flexibles en el manejo de las contrataciones, lo que a lo largo es una desventaja ”.
“Eso podría compensarse con capacitación y productividad, con adiestramiento y acuerdos, y en última instancia dando más flexibilidad, en combinación al apoyo al trabajador”, destacó Ardito Barletta.
El asunto laboral, en términos de potenciar la productividad del trabajador, entre otros, es uno de los cinco problemas principales que la nación debe encarar, según el llamado de atención del IGP.
A esto último, el INCAE sugiere la solución determinando que “las mejoras en la calificación de la mano de obra pasan por una mejora en la calidad del sistema educativo, el que no está de acuerdo con el nivel de desarrollo del país”.
En este punto, los trabajadores “aportan que la productividad debe ser impulsada por las empresas, que den capacitación a sus colaboradores, y a la vez, mejoren la maquinaria tecnológica del país, a fin de que se traduzca en mejor rendimiento, no así en la extensión de horarios de trabajo”, señaló el vocero Rafael Chavarría, de la Confederación de Trabajadores de la República de Panamá.
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