Uno de los temas centrales que ha tocado el presidente panameño, Ricardo Martinelli, durante su estancia en Reino Unido gira en torno a la calificación que señala a Panamá como un paraíso fiscal.
Y el tópico no muere allí, hoy el presidente se reunirá con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, para explicarle las razones por las que Panamá no clasifica para ser incluido en una lista de paraísos fiscales.
“Panamá no es un paraíso fiscal y realiza ingentes esfuerzos para formar parte de la comunidad internacional”, señaló el mandatario.
El país ha firmado tratados de intercambio de información financiera y tratados de doble tributación con más de doce países, y negocia ahora con otros cuatro, dijo Martinelli, según los reportes de las agencias internacionales de noticias.
El gobernante atribuyó la inclusión de Panamá en ese grupo a los datos aportados en un informe anterior, de mayo de 2010.
Martinelli aseguró que el encuentro de hoy con Sarkozy ayudará a resolver “cualquier diferencia”.
Días atrás, el mandatario de Francia pidió que países como Panamá que el G-20 considera que no cooperan en materia fiscal sean mantenidos al margen de la comunidad internacional.
Por su parte, el canciller panameño, Roberto Henríquez, quien acompaña a Martinelli, calificó de paradójico que los miembros del G-20 insistan en calificar a Panamá como paraíso fiscal mientras tienen a sus empresas desesperadamente tocando las puertas en nuestro país para aprovechar las enormes inversiones en infraestructuras que Panamá está haciendo.