El presidente Luiz Inácio Lula da Silva prometió que Brasil será un gran exportador de crudo y miembro de la OPEP, y que completará una "revolución energética" basada en la producción de combustibles de origen vegetal.
Lula anunció en la ciudad de Sao Jose dos Campos, un programa de inversiones por 2,000 millones de dólares para cuatro proyectos, que incluye la modernización de una refinería de la petrolera estatal Petrobras.
Destacó la "autosuficiencia" alcanzada por la petrolera, que logró equilibrar la producción con el consumo interno de petróleo de Brasil, que está en cerca de 1,8 millones de barriles por día.
Lula aseguró que este mismo mes anunciará la construcción de 26 buques de un total de 46 que serán armados con acero brasileño en astilleros brasileños.
También calificó de un "éxito extraordinario" el Programa de Biodiésel, para producir combustible diésel a partir de semillas ricas en aceite, como el ricino, palma y soja. La ley brasileña obligará a partir de 2008 añadir un 2% de este combustible a los tanques de la toda la flota automotriz nacional.