Según Petrobras, el valor final de la transacción se definirá en 2006, cuando se haga el traspaso definitivo de los activos.
En Colombia, Petrobras asumirá el control de 38 estaciones de servicio que Shell tiene en Bogotá y su base de operaciones en el distrito industrial de Puente Aranda, también en la capital.
El negocio en Colombia también incluye una planta de mezcla de lubricantes y una terminal de productos básicos, ambos en la ciudad de Santa Marta, situada en la costa caribeña.
En Paraguay, Petrobras compró 134 estaciones de servicio repartidas por todo el país, 52 de ellas con pequeñas tiendas de víveres; activos en la comercialización de Gas Licuado de Petróleo (GLP) e instalaciones para la venta de productos para aviación en los aeropuertos de Asunción y Ciudad del Este, fronteriza con Brasil.
En Uruguay, Petrobras asumirá 89 estaciones de servicio en todo el territorio nacional, instalaciones para la comercialización de combustible de aviación en el aeropuerto internacional de Montevideo y la venta de asfalto.
Según Petrobras, la operación en los tres países está en sintonía con los objetivos de su plan.
Mediante esa situación, la firma estadounidense pretendía según la CE afianzarse en los mercados de sistemas operativos para servidores de grupos de trabajo y de reproductores multimedia.
Al no poner fin a esa situación, Bruselas ordenó a Microsoft que divulgara a sus competidores en un plazo de cuatro meses las interfaces necesarias para que los productos de la competencia pudieran dialogar con su sistema operativo Windows.
Asimismo se exigió a Microsoft que, en un plazo de tres meses, ofreciera a los fabricantes de PC o a los usuarios una versión de Windows que no contuviera su reproductor Windows Media Player.