Un tribunal federal no debería retrasar sus gestiones en la fase punitiva del caso emprendido por el gobierno contra Microsoft, ya que la prolongación de la querella perjudicaría al mercado de alta tecnología, dijo ayer el Departamento de Justicia.
"El otorgamiento de una postergación retrasaría aun más el remedio público y crearía incertidumbre en el mercado", dijo el subsecretario de Justicia, Charles James. El tribunal de apelaciones, que falló ya que Microsoft violó repetidamente las leyes antimonopólicas, enviará el viernes el caso a un nuevo juez para que decida la pena que la empresa de Redmond, en el estado de Washington, tendrá que cumplir.
Los abogados del departamento de Justicia y de diversos estados que demandaron a Microsoft por sus presuntas violaciones antimonopólicas pidieron al tribunal de apelaciones que rechace los pedidos de Microsoft de detener los procedimientos judiciales mientras la empresa aguarda a saber si la Corte Suprema aceptará el caso.
"Bajo estas circunstancias, Microsoft tiene pocas probabilidades de que la Corte Suprema revise su caso, y mucho menos ganar en una apelación" contra el pallo del tribunal inferior, mantuvo el gobierno. Microsoft no demostró por qué necesita el aplazamiento, y el seguir adelante no "perjudicaría a Microsoft en forma alguna", agregó el gobierno.
El mercado de computación sigue cambiando y Microsoft sigue desarrollando nuevos productos, mientras la empresa sigue sin recibir castigo alguno por sus pasadas prácticas monopólicas, escribieron los abogados del gobierno. Destacaron que Microsoft distribuirá una nueva versión de su llamado Windows XP, en el tercer trimestre del año.
"Debido a su posición monopólica, los productos y conducta de Microsoft cuelgan sobre el mercado", sostuvo el gobierno. "Cuanto antes sea aplicado el remedio, antes podrá ser creada una solución para lograr condiciones competitivas".