Los dirigentes de las 10 cámaras que integran el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) pidieron al presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, que por ética renuncie a su pensión vitalicia de ex vicepresidente.
Bolaños recibe una pensión mensual de unos 8,000 dólares desde 2001 luego que renunció como vicepresidente de Nicaragua, pero en agosto pasado anunció que no renunciaría a ella "porque es legal".
Pero el mandatario, que presidió el COSEP en los años 80, es criticado por sectores que apoyan su lucha contra la corrupción debido a esa pensión, porque "no es ético", dado que como presidente gana 15,000 dólares mensuales.
El presidente del COSEP, Anastasio Somarriba, en nombre de las 10 cámaras de ese organismo, le entregó una carta ayer al gobernante a su regreso de Miami (EU) y le señala el grave "empobrecimiento del país".
"Consideramos que la Ley de Pensiones para los ex presidentes y ex vicepresidentes vigente no se ajusta a su propio espíritu, que es garantizar una vida digna y decorosa a quienes han ejercido los más importantes cargos de la nación", dice Somarriba.
Añade que "estamos convencidos que en la actual circunstancia, en la que fue vicepresidente y hoy primer magistrado de la nación, esta ley no se debería aplicar, porque goza del salario que por ley le corresponde, más el derecho a otros gastos".
Sin embargo, al finalizar el viaje, Brasil contaba con un acuerdo crediticio nuevo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por unos 30,000 millones de dólares, gracias al respaldo del miembro más influyente del Fondo, Estados Unidos.
Este fue un caso más de un cambio radical en la política estadounidense que, según los críticos, dio la impresión de que el equipo económico estaba descoordinado.
En el frente doméstico, a O"Neill no le fue mejor. En febrero, en un cruce duro con Robert Byrd, un senador del estado de West Virginia, acerca de quién había sido más pobre en el pasado, O"Neill estuvo cerca de ponerse a llorar cuando describió cómo se las arregló para superar su humilde origen.
Pero O"Neill tampoco tenía muchos amigos en el gobierno. Su cercana relación con Greenspan no alcanzó para evitar las reiteradas peticiones para que renunciara, incluso por parte de senadores y representantes de su propio partido.