Las entidades bancarias panameñas analizan en la actualidad la implementación de las tarjetas de crédito con “chip” (dispositivo) para mitigar el fraude electrónico.
Esta migración, según los modelos ya implementados en América, iniciaría en los puntos de mayor riesgo como los casinos, joyerías y tiendas de electrodomésticos, hasta abarcar el 80% del mercado.
El presidente de la Comisión de Seguridad Bancaria de la Asociación Bancaria de Panamá (ABP), Santiago Herrera John, manifestó que las tendencias indican que debemos ir invirtiendo en el “chip” para las tarjetas de crédito, porque dicho dispositivo ha logrado reducir el riesgo de clonación en países como Brasil, donde se ha implementado.
La migración a este sistema, además de un “chip” incorporado al plástico, requeriría de que el tarjetahabiente tenga un código secreto, como es el caso de las tarjetas de débito. Pero esto no es lo más complicado, sino la inversión millonaria que hay que hacer para cambiar los sistemas y adaptarlos a la nueva modalidad.
Herrera Jonh, quien también es gerente de Protección y Prevención de Fraude de Multibank, dijo que la inversión es millonaria porque habría que cambiar todos los equipos de los puntos de venta e inclusive actualizar los cajeros automáticos.
Tarjetas de débito
Las tarjetas de débito también migrarán al sistema de plástico con “chip” incorporado, pero contrario a las tarjetas de crédito no se hará por seguridad sino para ofrecer servicios más innovadores. Esta nueva tecnología permite almacenar información del cliente en el “chip”, sus preferencias e incluso se pueden ofrecer promociones.
El gerente ejecutivo de Seguridad y Prevención de Fraudes de TELERED, Abdy Sanjur, precisó que este proyecto no va a demorar menos de 18 meses o dos años en las tarjetas de débito, igual tiempo que le demoraría a las tarjetas de crédito porque es el mismo sistema.
“El uso del dispositivo en las tarjetas de crédito obliga a usar un código, que hoy día ya es solicitado para las tarjetas de débito”, insistió.
Este mecanismo en América está siendo enfocado en los países donde hay más población porque el riesgo es mayor, como Brasil, Colombia y México, que tienen millones de habitantes.
Detalló que Panamá tiene 600 mil tarjetas de crédito, por lo que la implementación de esta tecnología en el país no sube las estadísticas a nivel de región, pero que si no iniciamos el proceso de migrar hacia el “chip” cuando la industria de tarjetas lo hagan obligatorio se va a tener que hacer aceleradamente, por eso es importante comenzar desde ahora.
Sanjur resaltó que este no es un proceso fácil porque implica cambiar muchos equipos, toda la red de cajeros tendría que estar adaptada para poder aceptar tarjetas con “chip”, los puntos de venta tendrían que tener la capacidad de poder leer estas tarjetas, aunque resaltó que hoy día en diversos puntos de ventas ya se han instalado equipos con esta capacidad. “Los procesadores también tendríamos que cambiar nuestro sistema para poder implementar el soporte de tarjetas con chip”.
Aunque no precisó el monto, aseguró que la nueva tarjeta tendrá un costo mayor a la tradicional y le brindará mayor seguridad.
Señaló que las reglas operativas de cómo funciona el negocio de tarjetas con “chip” es que si a usted le clonan la tarjeta porque igual se puede clonar, y se comete el fraude, lo paga el banco o la entidad financiera que era propietaria de ese punto de venta que no estaba alineado con la nueva tecnología.
Dentro de los métodos para clonar tarjetas de crédito el más predominante sigue siendo el “skimmer”, que es un aparato que copia las bandas magnéticas de las tarjetas, y en el que por lo general los delincuentes están en complicidad con los colaboradores y meseros de diferentes restaurantes.