Este jueves, miembros de la Unión de Prácticos del Canal de Panamá viajarán a Bélgica para conocer el funcionamiento de las esclusas que se utilizarían en la ampliación de la vía acuática.
El capitán, Rainiero Salas, sub-secretario general de la Unión de Prácticos del Canal, indicó que ya tienen los contactos con los pilotos holandeses, quienes les mostrarán la operación de este modelo de esclusas corredizas.
Actualmente, el Canal cuenta con 250 prácticos, y de acuerdo con Salas este número es suficiente para atender la demanda actual.
"No podemos decir si con la ampliación faltarán prácticos, pero si las autoridades consideran que será así, este es el momento para comenzar la capacitación", agregó. A un práctico le toma entre 8 y 9 años años alcanzar el grado 8, el máximo dentro del Canal, tiempo que durarían los trabajos de ampliación.
"Un mitomaniaco no sabe que miente. Lo hace involuntariamente. Sin ningún fin pre determinado. A diferencia del mentiroso voluntario, quien miente por temor, por evadir responsabilidades, por esquivar un problema, por obtener alguna ganancia".
La mitomanía es menos común de lo que la gente cree.
Los delincuentes y sus abogados a veces se quieren escudar en ella.
Por lo general son mitomaniacos personas como el octogenario Chano. Ya sea por la edad avanzada, porque sufren de un alcoholismo crónico o por haber sufrido un traumatismo encefalocraneal u otra patología que ha provocado trastornos de la memoria. Tienen lagunas mentales y las rellenan con mentiras patológicas, con cosas que inventan. Las repiten una y otra vez. Están convencidos de que son reales. Que las han vivido, que les han pasado.
Producto de esa alteración cerebral los mitomaniacos tergiversan la realidad.
-¿Entonces, no es que el abue lo hace adrede?
"No Tere, no es asunto ni de baja autoestima, ni de ningún vacío en la vida del mentiroso patológico, del mitomaniaco que es como se llama a quien padece esta condición". Algo así le habría contestado el especialista en una consulta.
También le establecería la diferencia entre el mentiroso voluntario y el involuntario. Y le diría que "en esquizofrenia y locura no hay mitomanía. Porque la esquizofrenia es problema de pensamiento y no de memoria".
Un dime que te diré entre Chano y la vieja Chefa se deja escuchar. Tere corre a ver qué pasa.
"¡Te comiste mi helado, vieja!"
"Estáis como el gato con los bigotes embarrados de leche y me queréis echar la culpa de los platos rotos. No te véis tan viejo, Chano".
Paciencia. Eso hay que tener para lidiar con el mitomaniaco. Entender que sus lagunas mentales y su deseo de subsanarlas le hacen rellenarlas con cosas irreales que en su mente son verdades irrefutables.
Un psicólogo o psiquiatra puede ayudar mediante una
evaluación del caso. Determinará si hay un cuadro orgánico que hay que tratar.
Chano nunca sabrá ni admitirá que tiene un problema.
Que es un mentiroso patológico. Pero, si hay una patología subyacente ésta podría agravarse. Por ello Tere convenció a la abuela Chefa de llevarlo al consultorio. Ya está cansada de pelear con el
abuelito. O gana las discusiones o las empata porque los demás ceden. Está tan convencido de que dice laverdad aunque la mentira sea como una montaña de vidrio sobre arena movediza.
Tampoco quiere que la gente se ría de su viejito querido, lo margine ni lo mire con lástima.
No se hable más del tema. Chano dice que comió. Y quecomió jamón con huevo. Ni un detector de mentira probará lo contrario. Y tratar de convencerlo de que está equivocado sería más difícil que "hallar una aguja en un pajar".