Mucho se ha dicho que el Tratado de Libre Comercio con Chile será un acuerdo limitado. ¿Pero se han preguntado por qué?
Cuando Panamá y Chile iniciaron las negociaciones en la década de los 90, ambos países estaban en situaciones similares.
Sin embargo, diez años después, Panamá está en el mismo escalón, mientras que el país sureño se ha convertido en una potencia económica.
Ante este panorama, vale la pena que Panamá haya propuesto la exclusión de 254 líneas arancelarias que no pueden competir con los productos chilenos, en donde los costos de producción son mucho más bajos y los productores más eficientes.
Quizá no son sólo los productores los únicos responsables de que Panamá se mantenga rezagado en comparación a otros países de la región, sino la falta de apoyo y de una política de comercio exterior permanente.
Es aquí donde el programa de transformación agropecuaria juega un papel importante en el desarrollo de este sector de la economía.
El año pasado consulté la inversión que se ha hecho en este programa y aún no he recibido respuesta de las autoridades correspondientes.
Pero no sólo hay que arreglar la casa a lo interno, sino mirar hacia mercados internacionales.
Así, por ejemplo, mientras el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) ya inició las negociaciones para un TLC con la Unión Europea, Panamá aún se encuentra en el dilema de hacia cuál bloque comercial adherirse.
Puede llegar el momento en el que nadie nos acepte, y para que nos quieran tendremos que aceptar las condiciones que otros impongan, lo que supondría claras desventajas en este ámbito tan competitivo.
Al parecer, Panamá se caracteriza por llegar tarde a todo: entró tarde a la Organización Mundial del Comercio, negoció sólo un TLC con Estados Unidos, es el último en la región en lograr un tratado con Chile, y no forma parte de ningún bloque comercial.
Con este panorama, se hace necesario que los productores le dediquen tiempo y esfuerzo a hacer más eficiente sus métodos y el Gobierno , a su vez, destine los fondos para impulsar el desarrollo del sector.