Si usted es uno de los tantos panameños que espera con ansias el fin del milenio, no debería estar tan entusiasmado, ya que por los vientos que soplan el nuevo siglo traerá consigo desde el primero de enero un aumento en el precio de la electricidad, provocado, según las empresas distribuidoras, por el aumento internacional en el precio del petróleo.
De acuerdo a José Esteban Viejo, vicepresidente de las distribuidoras eléctricas Metro Oeste y Chiriquí (EDEMET-EDECHI), que sirven a unos 300 mil usuarios, la variación de los precios del petróleo, que está considerada dentro del contrato de concesión, tiene una repercusión en las tarifas de la energía eléctrica, ya que las generadoras térmicas que suministran el 44% de la energía que se consume en el país, deben comprar el combustible más caro y traspasan este aumento a las distribuidoras, que a su vez lo transmiten a los usuarios, sin que esto les represente ninguna ganancia.
Destacó que la petición para efectuar el reajuste de tarifas ya se ha presentado al Ente Regulador; no obstante, indicó que en estos momentos sería atrevido manifestar de cuánto sería el aumento, dado que en los últimos meses el precio del petróleo ha oscilado de forma considerable y todo dependerá del valor que registre finalmente el barril de crudo, sin embargo, no descartó que el alza pueda llegar a ser alta. Actualmente los usuarios residenciales pagan un promedio de B/.0.10 por kilovatio hora.
A pesar del las afirmaciones del vicepresidente de EDEMET-EDECHI, sobre el aumento del petróleo, una nota de la Refinería Panamá señala que el alza del crudo que se experimentó en los últimos meses, debido a la disminución acordada por la OPEP, muestra signos de querer estabilizarse, ya que últimamente ha fluctuado entre B/.22.00 y B/.23.00 por barril.
El documento agrega que en septiembre el precio del petróleo llegó a sus máximos valores y seguidamente empezó a disminuir observándose que de B/.25.00 bajó a B/.21.00 por barril, con una tendencia claramente descendente.
En su intervención Viejo explicó que el contrato de adjudicación indicaba que las distribuidoras estaban obligadas a comprarle energía a todas las generadoras, esto implica que, a pesar de que las hidroeléctricas estén en la capacidad de ofrecer mejores precios, tienen que negociar con las termoeléctricas, cuyos costos son más elevados, les guste o no.
Hasta el momento en Panamá funcionan tres hidroeléctricas privadas, a saber, Fortuna, Estrella-Los Valles y Bayano, mientras que en el área termoeléctrica operan las empresas Petroterminales de Panamá, Petrotérmica S.A y Bahía Las Minas, que es la más grande de estas compañías.
Viejo recalcó que una vez se libere el mercado en el año 2003 y las distribuidoras puedan comprar energía a la generadora que les ofrezca la mejor alternativa, es probable que el precio de la electricidad tenga una disminución considerable, lo que beneficiará a los clientes.
En tanto, José Guanti, comisionado presidente del Ente Regulador sostiene que un aumento en las tarifas de electricidad tendrá que estudiarse cuidadosamente y agregó que es de esperarse que de las tres empresas de distribución que operan en Panamá la que se debe ver menos afectada por el aumento del combustible es la empresa EDECHI, dado que es la que cuenta con el mayor porcentaje de generación hidráulica en el país.
Precisó que cuando se establecieron las tarifas se usaron valores de referencia que incluían el porcentaje de generación hidroeléctrica y térmica que tenía cada una de las distribuidoras, más el precio del combustible.
Acotó que en la medida en que la generación hidroeléctrica baje para una de estas compañías, el impacto que tiene el precio del combustible sobre las tarifas será mejor.