El presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, lanzó ayer un "grito desesperado" al mundo desarrollado para que comprendan que la deuda externa está "matando el sueño y las ilusiones" de los habitantes de esta nación andina.
"Lanzamos un grito desesperado al mundo desarrollado, no podemos desarrollar a nuestro país pagando por la deuda externa porcentajes de alrededor del 40% del presupuesto nacional", dijo en su discurso de investidura como presidente. Gutiérrez, un coronel en situación de retiro, indicó que la deuda externa "tiene que dejar de ser un dato simplemente estadístico, numérico, frío".
"La deuda externa está matando los sueños, las ilusiones, el derecho a una vida digna de millones de niños que ahora mismo no han desayunado, que no han ido a la escuela", señaló ante unos 1,300 invitados, entre ellos siete presidentes latinoamericanos y el Príncipe Felipe de Borbón, de España. Gutiérrez considera que la deuda externa "tiene que ser tratada como un problema social, un problema de los países en vías de desarrollo".
222 El nuevo presidente buscará una solución creativa para la deuda externa que supera los 15,000 millones de dólares.
"Tiene que ser analizada desde una perspectiva política. Los acreedores deben comprender que Ecuador no es solamente un país deudor que debe pagar sino que tiene un pueblo colmado de necesidades y con derecho a un futuro mejor". El presidente de Ecuador señaló que buscará una "solución creativa para la deuda externa" que supera los 15,000 millones de dólares.
Recordó que en 1953 se realizó en Londres una asamblea en la que Alemania solicitó que le permitan primero crecer para pagar su deuda externa. "Los países acreedores se sensibilizaron y acogieron este pedido y hoy el mundo admira el desarrollo de esta gran nación", anotó.
Indicó que si "los países acreedores de la deuda externa escuchan esta súplica, este ruego desesperado, en el nombre de 12.5 millones de ecuatorianos, dentro de un par de lustros podríamos estar emulando la hazaña de Alemania".