Economía

Préstamos con ejecución baja

En tiempos de crisis no es sano que cada país esté pagando un servicio a la deuda por no usarla.


La mayoría de los países latinoamericanos, los bancos y agencias en los foros internacionales esconden la verdad sobre la ejecución de sus préstamos internacionales que se encuentran con baja ejecución o como dicen con misericordia las agencias internacionales "Ejecución no satisfactoria”. Hay países que no han gastado anualmente ni un 8% de cada préstamo, lo que es una soberana irresponsabilidad por el servicio a la deuda externa que hay que cumplir todos los años para honrarla.

Recientemente en Cartagena en la reunión del BID su presidente, Luis Alberto Moreno, manifestó que el banco debía ser recapitalizado en millones de millones de dólares, pero en esa reunión de gobernadores ningún representante latinoamericano hizo referencia de los fondos remanentes que tienen los países en préstamos aprobados y que no se ejecutan a satisfacción porque fueron firmados en gobiernos de oposición anteriores que no llenan las expectativas de los nuevos gobiernos o porque son tan viejos desde que se aprobaron que ya no son prioridad nacional y no surten ningún efecto en la actual economía nacional.

Algunos países por práctica consideran a los préstamos como pasivos contingentes y no echan mano de ellos ni les ponen las contrapartidas adecuadas para poderlos desembolsar e incluso tienen mucho personal sin experiencia para ejecutarlos, mucha veces en los países sólo se ejecuta el dinero de la contrapartida nacional del préstamo que a veces es muy baja en su asignación en el Presupuesto Nacional.

 

En tiempos de crisis no es sano que cada país esté pagando un servicio a la deuda por no usar esa deuda, es más caro no usar un préstamo que usarlo y eso es lo que está pasando, en lugar de que el BID, BCIE y Banco Mundial anden buscando nuevos fondos, es mejor que hagan un programa contingente para reprogramar todos los préstamos no satisfactorios para reorientarlos a la estrategia país y darles un uso adecuado a las necesidades actuales.

Las agencias internacionales también administran fideicomisos con aportes de países amigos para programas que no se ejecutan y están generando ingresos por estar paralizados en un fideicomiso que se va enriqueciendo sin ningún beneficio para los países sólo para los fondos de pensiones de sus empleados, estos fondos no llenan ninguna expectativa para el desarrollo y por lo tanto también deben ser redireccionados y reprogramados.

Lo citado es una realidad que no se toca en los foros internacionales para hacer algo, no es justo para un país latinoamericano pobre pagar servicios a la deuda anualmente que superan los 1.500 millones de dólares y tener más de 2.000 millones de dólares sin usarse adecuadamente mientras en el país hay desempleo y hambre. Cada año que pasa en donde no se ejecuta satisfactoriamente un préstamo estamos condenando a la juventud a la pobreza porque no les estamos generando fuentes de empleo en obras de infraestructura, ya que la inversión pública siempre representa un 45% como mínimo del PIB en estos países.

 

Un préstamo viejo y desactualizado si se reprograma inteligentemente puede representar trabajo agrícola para más de 100 mil personas si se redirige a crédito para producir granos básicos que tanto nos hacen falta, cualquier fondo reasignado por ejecución no satisfactoria puede ser el incentivo para el nacimiento de empresarios agroindustriales, nuevos exportadores, nuevos agricultores o industriales, nuevas pymes y micropymes, etc.

Las agencias internacionale antes de pedir recapitalización, primero deben ordenar la casa por dentro, reprogramar los dineros viejos con ejecución "no satisfactoria" y después ver cómo se logra más capitalización, pero a los países no hay que pedirles una capitalización porque sí, ya que la mona no está para tafetanes en esta crisis económica mundial. A Moreno, presidente del BID, para la recapitalización con plata limpia de cualquier banco internacional multilateral, como experto en finanzas ambientales propongo una alternativa a los presidentes latinoamericanos que podría ser que cada país con reservas de bosque en tierras nacionales, capitalice al banco deseado con una emisión de bonos nacionales de carbono por un monto de $500 millones cada uno y como somos más de 25 países en América Latina, le daríamos a los bancos para que coloquen esos bonos en el mercado del carbono mundial y se genera una riqueza de ahorro ambiental de más de $12 mil millones para capitalizar los bancos multilaterales pero para ser bien usados y no como lo deficiente que se ha usado hasta ahora lo disponible.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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