La patronal de los bancos brasileños divulgó ayer un estudio que revela que el déficit público se va a deteriorar más rápido de lo que cree el Gobierno, lo que se traducirá en un crecimiento más lento de la economía.
El déficit externo se disparará de los cerca de 50.000 millones de dólares actuales hasta 67.000 millones el año que viene, según el informe de la Federación Brasileña de Bancos (Febraban), cifra que supera en un 4,7 por ciento a los cálculos del Gobierno.
El deterioro de las cuentas externas se deberá en parte al vigor de la divisa brasileña, el real, que continuará en niveles altos frente al dólar, y por el aumento del pago de los intereses, entre otros motivos.
"El mercado es más pesimista que el Banco Central, aunque este déficit externo será plenamente financiado", resumió el economista jefe de la Febraban, Rubens Sardenberg, en una rueda de prensa.