Aunque la mayoría de economistas dice que una recesión es inevitable en Estados Unidos, después de los atentados del 11 de septiembre, muchos están cada vez más optimistas de que cuando llegue finalmente, la recuperación será vigorosa.
Las esperanzas de que hay luz al final del túnel para la economía contribuyeron a levantar, el lunes 24, los precios bursátiles. Después de su peor semana desde la Gran Depresión económica de la década de 1930, Wall Street se recuperó, con el promedio Dow Jones avanzando más de 4,0 por ciento.
Hay amplio acuerdo de que, durante los próximos seis meses, la economía, que ya estaba débil antes de los mortíferos atentados en Nueva York y Washington, se hundirá aún más profundamente, mientras los nerviosos consumidores se abstienen de tomar vacaciones, de visitar las galerías de compras y hasta de comprar casas.
Pero las recesiones, no obstante ser tan dolorosas, son seguidas con frecuencia por períodos de vigoroso crecimiento.Después de meses de mantenerse a la expectativa y de reforzar sus estados de cuenta, tanto empresas como consumidores pueden gastar de manera más relajada y, con frecuencia, lo hacen, en vista de una demanda “reprimida”.
“Puede que luzca como un panorama sombrío para la economía en el futuro cercano, pero se despejará”, dijo Victor Zarnowitz, un experto en ciclos empresariales y consultor de la Conference Board en Nueva York.”Bien puede que una recesión no sea un desastre definitivo”.