Ajuste estructural en la agricultura. Desde hace años se hacen críticas severas a los ajustes estructurales del sector primario y se ha olvidado que la agricultura está íntimamente relacionada con la industria, agroindustria y la salud, de este sector salen los alimentos como materia prima o procesada y salen los ingredientes activos para las medicinas naturales homeopáticas y los patrones químicos para sintetizarlas y usarlas en la medicina alopática.
Sin agricultura no hay vida social ni económica en un país, todos aquellos profesionales que cacareaban en las últimas décadas de que era mejor importar por las ventajas comparativas de producción de otros países, en esta crisis se dieron cuenta de que el postulado no era tan cierto y que hubo una escasez de alimentos de un momento a otro a nivel mundial y que por la crisis económica no se tenía acceso a ellos por falta de poder adquisitivo, desempleo y malos ingresos.
La competencia de los alimentos para consumo humano y animal o para biocombustibles tambaleó al mundo y produjo víctimas con la hambruna.
Apenas los economistas empezamos a repetir los modelos chicagueanos, cepalinos y de revolución verde, empezamos a ver que al caer la agricultura de subsistencia y autoabastecimiento, el panorama del hambre se hizo más sombrío, y empezamos a ver los saldos migratorios negativos con el éxodo de campesinos hacia la ciudad y la creación de villas que agudizaron la crisis de la vivienda en las capitales de todos los países.
La agricultura de sobrevivencia y autoconsumo.Esta agricultura siempre generó empleo propio y por ello hay que mantenerla a cualquier costo social, la gente se queda en su pueblo trabajando en lo propio y vendiendo lo excedentario o por los menos haciendo trueque, al eliminarse los incentivos a esta agricultura, empezaron todos los problemas que tenemos ahora en el sector de la agricultura más lo social de ella.
La agricultura en los países debe ser asistida sin tardanza, hay muchas reuniones internacionales y nada de sustancia en los acuerdos, los Gobiernos deben tomar las iniciativas a sus realidades históricas y situaciones reales de sus presupuestos nacionales, la siembra debe ser apoyada antes de las lluvias para los que siembran a cielo abierto y durante el año para los que pueden sembrar bajo techo en viveros o micro túneles e incentivar la ganadería menor y mayor como estrategia de seguridad alimentaria interna.
Hay que producir para exportación con gran tecnología y no al azar, se debe acertar en lo que quieren los mercados y no en lo que queremos sembrar para el mercado, las comercializadoras internacionales deben ser fortalecidas, no se puede seguir con una agricultura desfasada de la realidad comercial del mundo, la logística para mover productos agrícolas debe ser reestructurada y mejorada.
La agroindustria de transformación.La agroindustria debe ser retomada como forma de regular mercados internos y fácil movimiento de materias primas y productos procesados e introducirse en los mercados internacionales, la agricultura debe ser compatibilizada con el ambiente conservacionista y el desarrollo forestal para que se complementen y no compitan entre sí por tierras.
Cuidado con fondos internacionales para la importación.Al ofrecimiento internacional de fondos para la importación de bienes internacionales hay que tenerle cuidado, necesitamos fondos nacionales e internacionales para producir riqueza sembrando para tener comida y bienes forestales, necesitamos crear riqueza nacional, de nada nos sirve importar bienes extranjeros si los pueblos no tienen poder adquisitivo. Financiamiento de importaciones debilitó el sector.
El error cometido en las décadas de los 70 y 80 de los organismos internacionales de financiar las importaciones, debilitó la agricultura porque era más fácil obtener dinero para importar que para sembrar y eso lo pagamos con una severa contracción en el sector agrícola de la cual no hemos salido todavía.
Hoy debemos tener cuidado en no caer en la trampa de usar ese dinero ofrecido para resolverle el problema de exportación a los países desarrollados a costa del atraso del sector agrícola latinoamericano, no somos la Madre Teresa para ayudar a los países que nos exportan la inflación vía préstamos.
Esforcémonos por levantar el sector de la agricultura y agroindustria para tener un colchón de salvataje ante la crisis actual y el tiempo en que durará, descuidar la seguridad alimenticia es un costo político muy alto.