El progresivo incremento de los precios de los combustibles a nivel internacional está provocando que, conforme a la fórmula de paridad, los precios de importación en Panamá estén subiendo.
Esta tendencia, común a todos los países, no beneficia a la industria que distribuye hidrocarburos en Panamá, ya que se produce una disminución de la demanda. Además, se producen unas repercusiones en la economía nacional que no son beneficiosas para el país ni para la industria.
El problema del transporte en Panamá debe ser estudiado de manera detallada con el objetivo de encontrar soluciones beneficiosas para los colectivos de transporte y para los consumidores.
Son varias las medidas que se deberían valorar por parte de los responsables del transporte y el gobierno: decretar un subsidio temporal y directo a los transportistas mientras dure la tendencia internacional del petróleo, desregulación del sector del transporte para incentivar la competitividad, etc.
En el medio plazo, CANATRA está dando los pasos para convertirse en importador de hidrocarburos en Panamá, hecho que debe producirse respetando las reglas básicas de seguridad medioambiental, calidad de los productos y protección del consumidor.
Como en cualquier estado moderno, la política energética, y en concreto la política de hidrocarburos, debe estar reglamentada.
Ahora bien, si está inversión alcanza a los sectores más desfavorecidos entonces del fondo de política social se les costea hasta el 75% del proyecto.
Esta inversión no sólo beneficia a los países en franco crecimiento, si no también a los más desarrollados, como Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España, que luego podrán comercializar mejor los productos.
Cuando hablamos de comercializar nuestros productos, significa que el nivel de vida de estar personas irá mejorando poco a poco, y así tendrán la capacidad de adquirir mayor cantidad de los productos que nosotros elaboramos como autos, lavadoras, frigoríficos, entre otros.
Pues se utilizan algunos procesos de reconversión. Un ejemplo de esto fue la ayuda que se le otorgó a la industria del carbón o del acero, que en algunas regiones de Europa estas actividades, están obsoletas.
En estos casos se han otorgado hasta el 75% del costo de los programas para reconvertir estas actividades, y se vigilan los procesos de reconversión y así ver que este dinero está siendo utilizado en pro de los intereses de todos los miembros, de la UE.
Para que estas naciones comiencen a utilizar el euro, primero los gobiernos tendrán que cumplir con algunas metas fiscales, como reducir el déficit fiscal y la inflación.