En medio de la "tormenta perfecta" que sacude al sector en Estados Unidos, pocas veces las decisiones que están tomando las empresas de automóviles del país han sido más trascendentales para su futuro.
Crisis económica que bordea la recesión, precios del petróleo a niveles no sólo récord sino impensables hace sólo dos años y la turbulencia de los mercados crediticios que han secado las fuentes tradicionales de financiación.
Estos elementos se han conjugado junto con los errores del propio sector, que apostó hasta el final que los estadounidenses seguirían comprando grandes todoterrenos y "pickup" y fue incapaz de anticipar las necesidades de los consumidores de Estados Unidos por vehículos más modestos en su consumo.
El resultado han sido pérdidas masivas para General Motors, Ford y Chrysler, los Tres Grandes de Detroit.