Producir en forma amigable con el ambiente es un reto que tienen todos los países del mundo, y en especial Panamá.
Ya se ven adelantos en esta materia por parte de algunas comunidades asentadas en las riberas del río Chagres y en zona de amortiguamiento del Canal de Panamá.
Son campesinos que han acogido los consejos de organismos internacionales y han logrado unirse para producir verduras, legumbres, frutas y pastorear animales para el consumo de los integrantes de la comunidad y hasta para comercializar parte de la cosecha.
Es un ejemplo de lo que muchas comunidades pueden y deben hacer para asegurarse alimentos sanos, producidos sin el empleo de químicos que afecten el ambiente.
La idea es que este tipo de emprendimientos se emule en muchas otras comunidades a nivel nacional, y con ello se lograría reducir los niveles de desnutrición y pobreza que afecta a gran parte de la población.
Además, la comercialización de estos productos es altamente demandada y los consumidores saben corresponder el esfuerzo con mejores precios.