Los países productores de acero esperan lograr en los próximos meses acuerdos para reducir las capacidades de producción, que se consideran las causantes de la crisis que afecta al sector en todo el mundo, según las conclusiones de una reunión celebrada ayer en la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en París.
Los participantes en la reunión subrayaron la "urgencia" para progresar con medidas para hacer frente al exceso de capacidad instalada y evocaron unos niveles de reducción previsto para los próximos años.
En concreto, esperan el cierre de al menos una capacidad de entre 61 y 65 millones de toneladas para finales de 2002 o 2003, a lo que se añadirían 9,5 millones suplementarios en 2005 y 23 millones más para 2010, señalaron en el comunicado final de la reunión.
El encuentro de dos días es el segundo de este tipo auspiciado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que participaron representantes gubernamentales y empresas de sus países miembros, así como del resto de grandes productores, entre ellos Argentina, Brasil, China, Rusia, Sudáfrica o Ucrania.
En septiembre pasado, los países productores decidieron realizar consultas internas con la industria para evaluar los excesos de capacidad y poder elaborar un estado de la cuestión general que sirviera de base para un eventual acuerdo a escala global.
El vicesecretario general de la OCDE, Herwig Schlogl, destacó en rueda de prensa que todos los gobiernos admitieron el problema del exceso de capacidades de producción, y anunció que todavía se espera que algunos Estados aporten mayores precisiones sobre su situación interna, lo que debería suceder antes del próximo encuentro, previsto para comienzos de febrero.
Posteriormente, se ha fijado en abril una nueva ronda de contactos, precisó Schlogl, quien indicó que otro punto en el que hubo coincidencia fue en la necesidad de una agenda a medio plazo para reforzar la disciplina en el sector.
El representante de la delegación estadounidense, Grant Aldonio, subsecretario para Asuntos Internacionales, reconoció que otros países habían aprovechado la reunión para instarle a que no se apliquen "medidas proteccionistas", en alusión a la "disposición 201" anunciada por el presidente, George W. Bush, para ayudar al sector siderúrgico.
Con ese dispositivo, que prevé una subida de aranceles del 40 por ciento y otras medidas restrictivas, Estados Unidos pretende evitar la quiebra en serie de su siderurgia y defenderse del acero que le llega del exterior, ya que considera que si se vende a un precio tan reducido es a causa de las subvenciones públicas.
Aldonio también subrayó que las conversaciones que se llevan a cabo en el marco de la OCDE entre países productores no son propiamente dichas negociaciones, puesto que el objetivo es aprovechar la capacidad analítica de la organización para eventualmente trasladar las verdaderas negociaciones a la Organización Mundial del Comercio (OMC).