Las cooperativas y pequeñas cafetaleras mexicanas, víctimas como en otros países de la caída mundial de precios del café, organizaron una feria en el Zócalo capitalino para fomentar su consumo y un comercio justo y con menos intermediarioSin medios para competir con las grandes multinacionales, que acaparan la distribución en los países desarrollados, los productores han vuelto los ojos a su propio mercado con la campaña "Café para todos. Aroma a responsabilidad social", para intentar elevar los niveles promedio de consumo. La liberalización mundial del mercado de este grano, ocurrida en julio de 1989 bajo presiones de EEUU, rompió las cuotas de producción por países, redujo la superficie total cultivada, y echó por tierra los precios hasta los 6 pesos por kilo (0.54 dólares), un mínimo histórico.
Chiapas, Guerrero, Veracruz, Oaxaca y Puebla, cinco de los estados cuyos productores ocupan el 91 por ciento de la superficie cultivada en México y están entre los más pobres del país, son los promotores de la feria del zócalo capitalina.
"El café es un producto que resume y reproduce la problemática de los productos del campo y, paradójicamente se cultiva en las regiones más marginadas y topográficamente accidentadas del país", recordó Arturo García, organizador de la campaña.