El debate sobre la reforma del sistema de pensiones quedó reabierto ayer en Francia, a partir de una declaración del primer ministro, Franois Fillon, en favor de igualar la edad de jubilación con la de Alemania, donde va a subir a 67 años.
“Lo que es una excelente idea, un comienzo de respuesta a la crisis actual, es anunciar un avance en una convergencia social entre Alemania y Francia”, subrayó Laurence Parisot, presidenta de la patronal francesa MEDEF.
Laurence Parisot, que replicaba a las primeras reacciones contra Fillon desde los sindicatos y desde la izquierda, señaló que “si todo va bien, cuando tengamos 67 años en 2030 estaremos en un estado físico como a los 62 años ahora”.
Una alusión que va directamente a la reforma que se ha programado en Alemania, que contempla elevar la edad de jubilación de los 65 años actuales a los 67 en 2030.