El Gobierno francés lanzó la “marca Francia” para cultivar su “singularidad” como país, ayudar a las empresas con la proyección de una imagen positiva en el exterior y establecer un referencial equivalente al del “American dream” de Estados Unidos.
El reto es que “Francia encuentre su lugar en la segunda fase de la globalización”, señaló la ministra de Comercio Exterior, Nicole Bricq, tras admitir que su país no había conseguido asirse con suficiente éxito a la primera. Bricq explicó que se trata de que funcione como "una marca paraguas”.